Sin casos confirmados, pero con decenas de alertas bajo estudio, Salud ajusta el esquema infantil para achicar el riesgo.
El sarampión volvió a encender luces amarillas en la agenda sanitaria y Salta decidió moverse antes de que aparezcan los casos. Aunque en lo que va de 2025 no se confirmaron contagios en la provincia, el sistema de vigilancia registró alrededor de 40 notificaciones sospechosas, todas finalmente descartadas. El dato, lejos de relajar, aceleró una decisión preventiva clave: adelantar una dosis del esquema de vacunación infantil.
La supervisora del Programa de Inmunizaciones, Gabriela Chilo, confirmó que la vacuna contra el sarampión incorporará un refuerzo a los 15 meses de vida. “Buscamos una mejor protección en los niños y reducir el período de vulnerabilidad frente a una enfermedad altamente contagiosa”, explicó.
Hasta ahora, el calendario contemplaba una primera dosis al año y un refuerzo al ingreso escolar. Con la modificación anunciada, los niños recibirán una dosis al año y una segunda a los 15 meses, reforzando la inmunidad en una etapa crítica del desarrollo.
Chilo recordó que Argentina estuvo más de 20 años libre de sarampión, pero que ese escenario cambió en la región. Varios países de América registran brotes activos y la Organización Panamericana de la Salud declaró que el continente dejó de estar libre de la enfermedad, aumentando el riesgo de reintroducción a través de viajes y circulación regional.
En ese contexto, la funcionaria advirtió que el sarampión no es una patología leve. Puede provocar complicaciones graves, como convulsiones y daños neurológicos, especialmente en niños pequeños que no completaron el esquema de vacunación.
Desde el Ministerio de Salud insistieron en la importancia de revisar los carnets y completar las dosis correspondientes según la edad. Recordaron además que las vacunas son gratuitas, obligatorias y están disponibles en todos los centros de salud de la provincia. En caso de no contar con el carnet, el historial puede verificarse a través del sistema nacional.
La decisión apunta a un mensaje claro: la ausencia de casos no es sinónimo de seguridad. En salud pública, anticiparse sigue siendo la mejor defensa.




