Salta mira al Belgrano Cargas como motor del Norte, pero pide no repetir el “desguace” de los ‘90
El gobierno provincial ve en la privatización del tren una posibilidad de desarrollo logístico y productivo.

El gobierno provincial ve en la privatización del tren una posibilidad de desarrollo logístico y productivo. Sin embargo, advierte: sin reglas claras y obras estratégicas, el Norte volverá a quedar al margen.
El gobierno de Salta decidió no mirar desde el andén la nueva etapa del Belgrano Cargas. Para el ministro de Producción y Desarrollo Sustentable, Martín de los Ríos, la privatización del histórico ferrocarril puede ser una puerta hacia la competitividad regional, siempre que no se reediten los viejos errores del neoliberalismo de los años ‘90.
“Ojalá esta vez el tren sea una oportunidad, y no una excusa para repetir lo que nos dejó fuera del mapa”, advirtió De los Ríos, en referencia a las políticas que décadas atrás desmantelaron el sistema ferroviario y aislaron al interior productivo.
Desde el Gobierno provincial ya se mantienen conversaciones con autoridades de Trenes Argentinos para incidir en los pliegos de concesión y asegurar que los nuevos operadores contemplen las necesidades estratégicas de la región.
Salta lleva su propia hoja de ruta: cuatro puntos innegociables que considera claves para subirse al tren del desarrollo. El primero, la reactivación del ramal C-14, que conecta el corredor minero con Chile; el segundo, la recuperación del ramal C-15 hacia Bolivia, una vía esencial para alcanzar el mercado brasileño; el tercero, la reparación del tramo Güemes–Metán, base del futuro Nodo Logístico de Güemes; y, finalmente, un esquema que permita el acceso de pymes y pequeños productores al sistema ferroviario, no sólo de las grandes corporaciones.
De los Ríos celebró que el Nodo de Güemes figure entre las obras obligatorias de la nueva concesión. Lo considera “el corazón de la competitividad salteña”: una infraestructura que promete abaratar costos logísticos y multiplicar la producción local.
“El costo logístico es nuestro techo”, explicó el ministro. “Podemos producir más y mejor, pero sin tren seguimos corriendo con el freno de mano”.






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