La Seguridad Vial provincial advierte por el avance de la siniestralidad y exige más educación, controles estrictos y compromiso social.
La provincia de Salta atraviesa un escenario crítico en materia de seguridad vial. Con 119 víctimas fatales registradas en lo que va del año, las autoridades sostienen que la tendencia es alarmante y que urge reforzar la prevención. Así lo expresó el comisario general Adrián Sánchez Rosado, responsable de la Dirección General de Seguridad Vial, quien subrayó que detrás de cada cifra hay familias devastadas y sobrevivientes que enfrentan secuelas físicas y emocionales profundas.
Sánchez Rosado explicó que uno de los focos principales de intervención es el consumo de alcohol al volante. En la capital salteña, el sistema de pérdida total de puntos por alcoholemia positiva ya está en funcionamiento y obliga a los infractores a realizar cursos de reeducación para recuperar su licencia. “La inhabilitación no es un castigo simbólico. Es una herramienta para frenar conductas que pueden terminar en tragedia”, afirmó.
El comisario insistió en que la educación vial es el pilar que falta fortalecer. Destacó el trabajo conjunto entre organismos estatales, escuelas, empresas y medios de comunicación, que en los últimos años impulsaron campañas destinadas a instalar el tema en la agenda pública. “Hoy se habla más de seguridad vial, pero todavía queda un largo camino por recorrer”, sostuvo.
La problemática excede a la provincia. Según recordó el funcionario, Argentina registró más de 4.500 muertes viales en 2023 y más de 3.600 en 2024, cifras que se enmarcan en una tendencia global advertida por la Organización Mundial de la Salud.
Sánchez Rosado cerró con un mensaje directo a la ciudadanía: “No hay control que alcance si no hay responsabilidad individual. Cumplir las normas no es una opción: es la diferencia entre llegar a casa o engrosar una estadística que nadie quiere seguir leyendo”.




