Ruta 51: el viento llenó de arena Esquina Azul y dejó camiones parados horas
Las ráfagas del jueves taparon la calzada a la altura de Esquina Azul, cerca de Olacapato. Hubo transportes detenidos hasta que entró la maquinaria vial.

El viento que sopló con fuerza durante la mañana del jueves dejó un problema concreto para quien tenía que viajar a la Puna: la Ruta Nacional 51 quedó cubierta de arena a la altura de Esquina Azul, un sector cercano a la localidad de Olacapato. La tierra que las ráfagas levantaron del terreno terminó depositada sobre el asfalto y volvió difícil la circulación por uno de los caminos más usados para subir al altiplano salteño.
Los que peor la pasaron fueron los vehículos grandes. Varios camiones quedaron detenidos durante horas sobre la banquina, sin poder avanzar, esperando que el viento aflojara y que alguien despejara el tramo. En un corredor de montaña, con poco lugar para maniobrar y sin desvíos a mano, un sector tapado alcanza para frenar toda la fila.
La maquinaria vial liberó el paso
La solución llegó con equipos de vialidad, que se acercaron al lugar y empezaron a retirar la arena juntada sobre la cinta asfáltica. Con ese trabajo el camino volvió a quedar transitable y los transportes que estaban parados pudieron seguir viaje de a poco, a medida que se iba despejando.
Aun así, la recomendación oficial para los próximos días no cambia: conviene manejar con mucho cuidado por la zona, bajar la velocidad y hacerle caso a las indicaciones del personal que pueda estar trabajando sobre la ruta. Que el paso esté abierto no significa que el tramo esté en condiciones normales.
Por qué se repite en ese tramo
Lo del jueves no fue una rareza. Según informó Unión de los Andes, Esquina Azul ya tuvo episodios parecidos, con arena sobre el asfalto, visibilidad reducida y camiones obligados a parar. La combinación de geografía y clima de la Puna juega en contra: el suelo suelto del altiplano se mueve fácil cuando el viento pega fuerte, y termina donde no tiene que estar.
Eso también explica por qué el alivio puede durar poco. Si las ráfagas vuelven, la arena se acumula de nuevo y el cuadro se repite en cuestión de horas, aunque la calzada haya quedado limpia el día anterior. Ya en septiembre la Puna había estado bajo doble alerta por viento, y el invierno pasado el mismo corredor sufrió derrumbes y nieve en las rutas 68 y 51.
Qué mirar antes de salir
La indicación que dejaron las autoridades es simple y sirve para cualquier viaje por esta traza: averiguar cómo está la ruta antes de arrancar y respetar la señalización puesta en el camino. Es el tipo de consulta que cuesta dos minutos y evita quedarse parado en medio de la nada.
El dato suma en una jornada como la de hoy, con el tiempo inestable en buena parte de la provincia: la lluvia llegó de noche a la Capital y el pronóstico anticipa tormentas para este viernes. Para quien tenga que cruzar la Puna, el viento y la arena son parte del mismo paquete que hay que tener en cuenta.
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