Con más del 85% de ocupación en sus principales destinos, la provincia consolidó su posición como uno de los polos turísticos más fuertes del país.
Salta vivió una de las mejores Semana Santa de los últimos años en términos de turismo receptivo. Entre el jueves 17 y el domingo 20 de abril, más de 44.000 turistas recorrieron los distintos puntos de la provincia, dejando un impacto económico estimado en $14.402 millones, que dinamizó sectores estratégicos como hotelería, gastronomía, transporte y servicios turísticos.
El movimiento fue contundente. Localidades como Iruya y Cachi superaron el 85% de ocupación, mientras que el Hotel Termas alcanzó el 100%, con lista de espera incluida. Otros destinos como Molinos, Chicoana, San Lorenzo, Cafayate, La Caldera y la capital provincial también registraron cifras superiores al 75%, marcando un promedio provincial que superó el 70%.
Uno de los grandes motores de esta afluencia fue el turismo religioso, que sigue posicionando a Salta como un destino de Fe a nivel nacional. Iglesias coloniales, procesiones y celebraciones populares se sumaron a la oferta natural y cultural salteña, en una combinación que atrajo visitantes de todo el país.
Más de 180 actividades culturales y litúrgicas, articuladas entre el Ministerio de Turismo y Deportes y los municipios, reforzaron el atractivo de la provincia, junto con experiencias de alto impacto como el Tren a las Nubes y el Teleférico San Bernardo, ambos operando a plena capacidad.
Según el relevamiento oficial, el turista promedio permaneció 2,8 noches en la provincia y gastó alrededor de $117.000 por día, lo que da cuenta de un perfil de consumo elevado y un efecto directo en las economías regionales.
La ministra de Turismo y Deportes, Manuela Arancibia, destacó que “estos resultados son fruto del trabajo conjunto con el sector privado, la coordinación con los municipios y la confianza creciente de quienes eligen Salta”. También remarcó la importancia de la conectividad aérea, que actualmente vincula a la provincia con seis destinos nacionales, cuatro internacionales y una nueva ruta próxima a anunciarse.
Con estos números, Salta se consolida como una de las joyas del turismo argentino, capaz de combinar paisaje, espiritualidad, cultura y hospitalidad en una experiencia única.




