Prestadores de salud advierten que peligra la atención de los jubilados del PAMI
La Confederación Argentina de Prestadores de Salud reclamó al Instituto una actualización urgente de los aranceles y sostuvo que todavía no recibió respuesta sobre su magnitud ni su calendario. Advirtió que las clínicas y los centros diagnósticos del interior son los más expuestos.

La red de clínicas, sanatorios y centros de diagnóstico que atiende a los afiliados del PAMI dio un paso más en su reclamo. La Confederación Argentina de Prestadores de Salud (CAPS) difundió un comunicado en el que describe una crisis financiera profunda en el sector y sostiene que, sin una recomposición de los aranceles que paga el Instituto, la continuidad de las prestaciones para millones de jubilados y pensionados queda en riesgo.
Según la entidad, en las últimas semanas hubo reuniones con autoridades del organismo para pedir un reajuste de los módulos prestacionales, el valor con el que se le paga a cada institución por lo que hace. La respuesta, afirma, todavía no llegó: "Hasta el momento no hemos recibido ninguna confirmación por parte del Instituto respecto de la actualización de los aranceles, su magnitud ni su calendario", señalaron desde la conducción de la Confederación.
Los números del atraso
El planteo del sector se apoya en dos comparaciones. La primera es la de este año: las recomposiciones otorgadas por el Instituto llegaron, en el mejor de los casos, a un 9%, y hubo prestaciones que no se actualizaron en absoluto, mientras la inflación acumulada superaba el 21,3% hasta agosto.
La segunda mira más atrás. Entre diciembre de 2023 y julio de 2026 los aranceles subieron 110,55%; en el mismo período, la inflación acumulada trepó al 241%. La brecha entre las dos cifras es el centro del reclamo: las instituciones dicen haber cubierto con recursos propios los aumentos de salarios, honorarios profesionales, medicamentos, insumos y servicios generales.
Por qué los sueldos son el nudo
La CAPS explica que los sueldos representan más del 70% del costo de una prestación, y que ese valor no lo fija cada empresa sino los convenios colectivos de trabajo. Ahí aparece el problema de calendario: si el arancel no se mueve, la actualización salarial que exige la paritaria se vuelve difícil de sostener.
"Sin una definición del Instituto, la actualización de los salarios en los plazos que exige la paritaria resulta inviable para la mayoría de las instituciones, y queda en riesgo la continuidad de la prestación a los afiliados del PAMI y la continuidad misma de nuestras instituciones, especialmente las de menor escala y las del interior", advirtió la entidad.
Ese último señalamiento es el que más pesa fuera de los grandes centros urbanos. En el norte el reclamo ya tenía antecedentes concretos: semanas atrás, los centros de diálisis del NOA pidieron al organismo una actualización arancelaria urgente, con un argumento parecido al que ahora plantea la Confederación a nivel nacional.
Qué puede pasar ahora
La entidad anticipó que seguirá gestionando ante el Gobierno nacional para destrabar el conflicto en el corto plazo. Si no hay respuestas inmediatas, convocará a un plenario de cámaras para definir medidas de fuerza y los pasos a seguir a escala federal.
Para los afiliados, el punto práctico es la continuidad de turnos, estudios y tratamientos, que depende de instituciones privadas contratadas por el Instituto. No es la primera vez que esa cadena se tensa: a mediados de año, los prestadores llegaron a suspender turnos y cirugías programadas para afiliados del PAMI en un reclamo por el mismo motivo.
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