Moldavia expulsó a un diplomático ruso tras la caída de un dron y Moscú prometió una respuesta "contundente"
El gobierno de Chisinau declaró persona no grata a un funcionario de la embajada rusa después de que un dron armado cayera cerca de Telenesti. El Kremlin calificó la medida de hostil y amenazó con represalias.

Moldavia, un país limítrofe con Ucrania que viene acumulando denuncias por drones que entran a su espacio aéreo, escaló esta semana su cruce con Rusia: el gobierno de Chisinau resolvió declarar persona no grata a un integrante de la embajada rusa, que deberá abandonar el país. Moscú no se quedó callado y prometió una respuesta.
La decisión moldava llegó horas después de que, el 23 de octubre, un dron cargado con explosivos impactara contra una vivienda en Chistelnita, una localidad del distrito de Telenesti. El Ministerio de Defensa de Moldavia sumó el episodio a otras dos violaciones de su espacio aéreo registradas en la misma semana y volvió a responsabilizar a Moscú por la entrada de drones en el territorio que el país comparte con Ucrania.
La reacción del Kremlin llegó a través de Maria Zajarova, vocera de la cancillería rusa, que acusó al gobierno moldavo de seguir una estrategia pensada para romper los vínculos históricos entre ambos países. Según informó Infobae, Zajarova fue directa en un comunicado difundido por la cancillería rusa: "Estas acciones hostiles de los dirigentes moldavos no quedarán sin una respuesta adecuada y contundente por parte de Rusia".
La funcionaria rusa fue más allá y sostuvo que la medida no sólo tensiona el vínculo entre los dos gobiernos, sino también entre sus poblaciones, en lo que calificó como un nuevo capítulo de un conflicto diplomático que ya se venía arrastrando. En otro pasaje del mismo comunicado insistió con la idea de represalia: aseguró que Rusia "actuará con firmeza y contundencia" frente a lo que considera una hostilidad del gobierno de Chisinau.
Del otro lado, la lectura es distinta. Moldavia encuadró la caída del dron en Telenesti como una "grave violación de la soberanía y la seguridad" del país y como una "amenaza directa" para la seguridad de los moldavos. La expulsión del diplomático ruso se presentó como la consecuencia directa de ese ataque, no como un gesto aislado: el propio gobierno la definió como una medida de represalia frente a lo que interpreta como una agresión.
La medida contra el diplomático ruso no salió de un comunicado aislado: Moldavia ya la había anunciado un día antes de que Zajarova respondiera, como represalia directa por la violación de su espacio aéreo. El episodio del dron en Telenesti no fue el único de la semana para el país: según el propio Ministerio de Defensa, se trató de la tercera vez en pocos días que un aparato no tripulado entró a su territorio.
Por ahora, ni Moscú ni Chisinau dieron señales de que el cruce vaya a derivar en una ruptura diplomática formal. Pero la advertencia de Zajarova deja una amenaza concreta sobre la mesa: Rusia avisó que no va a dejar pasar la expulsión sin una respuesta, en una relación bilateral que la propia vocera rusa acusó a Moldavia de buscar deteriorar.
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