La mora en la provincia ronda el 17%, por encima del promedio nacional. Las deudas con entidades no financieras muestran un nivel muy superior al registrado en los bancos, mientras que los jóvenes hasta 25 años concentran un porcentaje particularmente alto.
El endeudamiento de los hogares continúa siendo una de las principales señales de la pérdida de poder adquisitivo. En Salta, el problema también se refleja en los niveles de morosidad, que se ubican por encima del promedio registrado a nivel nacional.
Según datos difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la morosidad alcanza aproximadamente al 17% en la provincia, frente a un 15% a nivel nacional.
La diferencia se vuelve todavía más marcada al observar dónde se originan las deudas. De acuerdo con Soledad Linares, de CEPA Salta, la mora vinculada con entidades bancarias ronda el 12%, mientras que en las entidades no financieras llega al 36%.
En este último grupo aparecen, entre otros actores, las billeteras virtuales y plataformas que ofrecen distintas alternativas de financiación. Una de las razones que explicaría el mayor nivel de incumplimiento es la facilidad de acceso al crédito, ya que estos sistemas suelen exigir menos requisitos y no aplican procesos de evaluación crediticia similares a los de las entidades bancarias.
El impacto del endeudamiento no se distribuye de manera uniforme entre las distintas edades. El 70% de la morosidad corresponde a personas de entre 25 y 55 años, según los datos mencionados por Linares.
Se trata de una franja amplia que concentra buena parte de las obligaciones financieras impagas y que, en un contexto de mayores dificultades para afrontar los gastos cotidianos, recurre con mayor frecuencia a distintas formas de crédito.
Pero dentro del grupo más joven también aparece un indicador significativo. En agosto, las personas de hasta 25 años representaron el 38,62% de la morosidad registrada en la provincia, de acuerdo con los datos citados por CEPA Salta.
El aumento del endeudamiento también está relacionado con el uso del crédito para cubrir necesidades básicas. En un escenario de ingresos que pierden capacidad de compra, las tarjetas, préstamos y billeteras virtuales se convierten para muchos hogares en una herramienta para llegar a fin de mes.
El problema aparece cuando esas obligaciones se acumulan y los ingresos ya no alcanzan para cubrir los vencimientos. Allí, el acceso sencillo al financiamiento puede convertirse en un factor que profundiza el nivel de endeudamiento y, posteriormente, la morosidad.




