Julián Álvarez falló una clara ocasión y profundizó su sequía de gol en el Atlético de Madrid
El delantero argentino tuvo en los pies el segundo gol sobre el cierre del triunfo 1-0 del Atlético ante el Espanyol, pero la pelota se fue apenas afuera. Con esa ocasión perdida, estiró a cinco meses su sequía de gritos con la camiseta colchonera.

El Atlético de Madrid le ganó 1-0 al Espanyol con un gol agónico de Álex Baena, según repasó Infobae, pero la jugada que mejor resume la noche la protagonizó otro jugador: Julián Álvarez tomó la pelota cerca del área grande, se acomodó con la derecha y sacudió un remate que pasó a centímetros del palo. Se fue afuera, y con ella se le escapó otra vez la chance de romper una racha que ya pesa.
Álvarez no fue titular en la visita a Cataluña: arrancó en el banco y entró en el entretiempo por el nigeriano Ademola Lookman. Apenas en cancha dejó dos marcas de peso. Primero, una maniobra personal que terminó en un remate que el arquero Ángel Fortuño sacó con una atajada providencial. Después, el pase justo para que Baena definiera y le diera el triunfo al equipo de Diego Simeone sobre la hora.
Lo que no llegó, otra vez, fue el gol propio. Álvarez está a un paso de cumplir seis meses sin convertir con la camiseta del Atlético: su último festejo fue el 29 de abril, ante Arsenal por la Champions League, en el 1-1 que se jugó en España. Si el recorte es sólo por la liga española, el dato es todavía peor y ya supera los siete meses: no convierte desde el 28 de febrero, cuando le hizo un gol a Oviedo como visitante. Desde esa fecha, el delantero sumó cinco goles por Champions League y uno por la Copa del Rey, pero ninguno por el torneo doméstico.
La racha tiene un capítulo aparte con la selección argentina: en ese mismo período sin convertir en el club, Álvarez sí metió dos goles con la Albiceleste. Uno fue en los cuartos de final de la Copa del Mundo frente a Suiza, y el otro en el amistoso 7-0 ante Burkina Faso, el partido previo a la despedida de Lionel Messi de la Selección.
Detrás del bache futbolístico hay una historia que viene de antes. Mientras jugaba el Mundial, trascendió que Álvarez quería irse del club para pasar al Barcelona, pero la dirigencia del Atlético cerró esa puerta: no estaba dispuesta a transferir a un jugador propio a uno de sus competidores más directos por más que de enfrente hubiera, según trascendió, más de 100 millones de euros sobre la mesa. El conflicto escaló: el club madrileño llevó el caso a la FIFA y a la RFEF al considerar que el Barcelona se había acercado al futbolista sin pedir permiso, y su vicepresidente, Miguel Ángel Gil Marín, fue tajante al descartar cualquier acuerdo con los catalanes.
El costo de ese culebrón se notó fuera de la cancha. Unos días de mucha tensión en la negociación coincidieron con ausencias de Álvarez a los entrenamientos por un cuadro de salud, y en el Metropolitano el público le hizo sentir su enojo con silbidos. Hubo sondeos de Arsenal y de Manchester City, el equipo del que había salido, pero el delantero descartó volver a Inglaterra y se quedó en Madrid. En paralelo, cortó el vínculo laboral que tenía con quien lo representaba hasta ese momento.
En lo que va de la temporada, el ex Manchester City jugó siete partidos entre todas las competencias y repartió dos asistencias, pero todavía no estrenó su cuenta goleadora. El triunfo ante el Espanyol, igual, le sirvió al Atlético de Madrid para seguir pisándole los talones al líder: quedó a dos puntos del Barcelona, que todavía tiene pendiente su visita al Betis.
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