Una falla en una línea de transmisión dejó sin energía al oriente de Cuba
La salida de servicio de la línea Nuevitas-Las Tunas provocó una desconexión parcial del sistema eléctrico cubano este sábado, en medio de un déficit previsto de 1.680 megavatios para el horario de mayor demanda.

El oriente de Cuba quedó este sábado con buena parte de su territorio sin suministro eléctrico después de que se cortara una de las líneas que vincula al sistema nacional. Así lo contó Infobae, que reconstruyó el episodio con datos de la empresa estatal cubana y de prensa local: el tramo Nuevitas-Las Tunas dejó de funcionar y arrastró consigo a una porción entera de la red eléctrica, justo cuando ya se esperaba un faltante de 1.680 megavatios para la noche, el momento de mayor consumo en la isla.
El aviso oficial llegó pasado el mediodía, cuando la Unión Eléctrica (UNE) confirmó el disparo del tendido de 220 kV que enlaza ambas localidades. A partir de ahí, cinco provincias se quedaron con el servicio comprometido: Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, según el detalle que recogió Infobae.
Horas antes del corte, el panorama ya era tenso: la generación disponible rondaba apenas la mitad de lo que requería la demanda proyectada, y más de mil megavatios de consumo ya estaban sin cubrir desde temprano, de acuerdo con los números que cita la nota. Ese faltante previo explica por qué una sola línea caída alcanzó para fragmentar el servicio en una zona tan extensa del país.
No era la primera vez que pasaba algo así, y menos en esos mismos días. Infobae recuerda que apenas 48 horas antes, otra oscilación en la red había sacado de servicio a una de las unidades de la planta termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, en Felton, con el mismo resultado: cortes entre Holguín y Guantánamo. A eso se sumaba, según los partes oficiales de esa semana citados por el medio, que varias centrales —entre ellas Renté, Santa Cruz, Nuevitas y la Antonio Guiteras en Matanzas— tenían unidades rotas o en mantenimiento, lo que deja a todo el sistema con menos margen para absorber una falla puntual en el transporte de energía.
Ese es, de hecho, el punto que subraya la nota de origen: Cuba depende de pocos corredores para unir regiones que están lejos entre sí, de modo que la caída de uno solo puede aislar a zonas enteras del resto del mapa eléctrico. Ya había sucedido a fin de agosto, cuando una falla distinta dejó sin conexión a todo el tramo entre Las Tunas y Guantánamo durante casi un día completo, tras perderse generación en otras tres centrales.
El historial reciente, siempre según los datos que releva Infobae a partir de los registros de CiberCuba, muestra que no se trata de un hecho aislado: a lo largo de 2026 Cuba ya sufrió ocho apagones que afectaron a todo el sistema nacional, repartidos entre marzo, julio, agosto y septiembre. El del 16 de marzo mantuvo al país sin luz durante casi treinta horas; el del 18 de septiembre, disparado por dos líneas de alta tensión en Matanzas, tardó cerca de quince horas en resolverse.
La agencia Reuters, citada en el artículo, había vinculado aquel apagón de septiembre con un problema estructural que viene de arrastre: años de infraestructura postergada y de faltante de combustible para hacer funcionar las plantas generadoras.
Más allá de esos colapsos totales, el deterioro cotidiano del servicio también quedó documentado: durante casi todo el mes que va de comienzos de septiembre a comienzos de octubre, el faltante diario de energía superó regularmente los dos mil megavatios, con picos de 2.059 MW y 2.130 MW el 1 y el 2 de octubre. En ese tramo, distintas localidades del este cubano llegaron a pasar más de veinte horas por día sin luz, combinando fallas de generación, trabajos de mantenimiento y la falta de combustible para las plantas de generación distribuida que debían compensar el déficit.
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