La Provincia activó un plan de contingencia para sostener las clases en zonas afectadas por las inundaciones.
El avance del río Bermejo volvió a golpear con fuerza al norte salteño y dejó a varias comunidades completamente aisladas. En localidades como Morillo, el agua avanzó sobre caminos y establecimientos educativos, obligando a suspender la presencialidad.
Frente a este escenario, la ministra de Educación de la Provincia, Cristina Fiore, confirmó la puesta en marcha de un esquema excepcional para evitar la interrupción del ciclo lectivo en las zonas afectadas.
La estrategia combina herramientas digitales y soluciones territoriales. En las escuelas que cuentan con acceso a internet, las clases continúan de manera virtual, mientras que en parajes sin conectividad —como El Chañar— se distribuyen cartillas pedagógicas para que los estudiantes puedan seguir los contenidos desde sus hogares.
El plan también contempla la incorporación de docentes tutores que acompañarán de forma personalizada a los alumnos, con el objetivo de reforzar aprendizajes y reducir el impacto de la emergencia.
“Hay chicos y docentes que directamente no pueden llegar a las escuelas por el estado de los caminos. Ante eso, adaptamos las herramientas para que nadie quede afuera”, explicó la funcionaria.
La crecida, impulsada por las intensas lluvias acumuladas en los últimos meses, profundizó las dificultades de acceso en regiones ya vulnerables. En ese contexto, el Gobierno provincial busca sostener la continuidad educativa con soluciones flexibles, ajustadas a la realidad de cada comunidad.




