Un equipo de estudiantes costarricenses ganó una competencia de cohetería en México con un motor propio
Singularity Rocket Technologies, integrado por universitarios de Costa Rica, se impuso en la categoría 1 km SRAD de la BAJA ROCKET Science 2026 con un cohete diseñado y fabricado en su país, incluido el motor.

Un equipo de jóvenes universitarios de Costa Rica se quedó con el primer lugar de la competencia internacional BAJA ROCKET Science 2026, disputada en Laguna Salada, Mexicali, Baja California, en México, al volar un cohete que diseñaron y armaron por completo en su país, motor incluido. Así lo contó el medio Infobae.
El reconocimiento fue para Singularity Rocket Technologies, una empresa conformada por universitarios costarricenses que compitió en la categoría 1 km SRAD, pensada para proyectos con sistemas propios, armados por cada equipo sin recurrir a piezas de terceros. Forman la agrupación Kendrik Palacios, José Andrés Granados, Karina Artavia y Andrea Hidalgo; esta última es docente de la Universidad Fidélitas, la institución que acompañó el desarrollo del proyecto.
Según sus integrantes, el logro tiene un valor adicional: se trata del primer equipo costarricense y centroamericano en completar un vuelo con un motor de fabricación propia, en lugar de recurrir a sistemas comerciales de propulsión. "El resultado convierte a Singularity en el primer equipo costarricense y centroamericano en realizar un vuelo con un motor de fabricación propia, en lugar de utilizar uno comercial, lo cual nos llena de muchísimo orgullo", expresó Karina Artavia, integrante de la agrupación.
El éxito no fue solo deportivo: el cohete pudo recuperarse en perfecto estado después del lanzamiento, lo que permitió comprobar el funcionamiento de los sistemas desarrollados por el equipo. La operación contó con el aval de la Asociación Nacional de Actividades Espaciales de México (ANAEM), el organismo que regula las actividades de cohetería en ese país.
Seis meses de desarrollo
El protagonista de la hazaña fue CACIQUE, un cohete experimental desarrollado durante aproximadamente seis meses, en un proceso que combinó ingeniería, diseño estructural, simulaciones computacionales y fabricación de componentes. El dispositivo mide dos metros de altura, tiene un diámetro de siete centímetros y pesa 7,15 kilogramos.
El cuerpo del cohete es de fibra de vidrio y las aletas, de madera contrachapada apta para uso aeroespacial. En la punta lleva una ojiva impresa en 3D con un plástico PLA reforzado con fibra de carbono. Según los propios creadores, haber desarrollado el motor dentro del país es lo más valioso del proyecto: muestra que se puede fabricar tecnología aeroespacial especializada sin depender de piezas compradas afuera.
Antes del viaje a México, el grupo puso a prueba el diseño con el software OpenRocket, que sirve para anticipar cómo se comportará un vehículo experimental en vuelo. Con esas pruebas calcularon la velocidad, la aceleración, la estabilidad y el peso del cohete, para bajar los riesgos al momento del lanzamiento.
Certificaciones y respaldo universitario
Más allá del primer puesto en la categoría principal, el grupo costarricense sumó lanzamientos que certifican los niveles 1 y 2 de cohetería de alta potencia, un trámite que avanzó las certificaciones de Karina Artavia y de Andrea Hidalgo, quien además integra la Asociación Costarricense de Cohetería (ACC).
"La experiencia combinó pruebas prácticas, evaluación técnica y desarrollo de capacidades en cohetería de alta potencia, una disciplina que exige conocimientos de ingeniería, propulsión, estabilidad, telemetría y recuperación", explicó Kendrik Palacios.
Buena parte del diseño y la investigación se hizo en los Laboratorios de Innovación de la Universidad Fidélitas. Hidalgo, que además es docente de Ingeniería Civil en esa casa de estudios, dijo que el resultado confirma la importancia de tener espacios donde los estudiantes puedan volcar lo que aprenden en la facultad hacia desarrollos concretos. "La participación en BAJA ROCKET Science 2026 permitió al equipo poner a prueba sus capacidades en un escenario internacional y demostrar el alcance de un proyecto concebido y desarrollado propiamente en Costa Rica y en los Laboratorios de Innovación de nuestra Universidad", destacó.
El proyecto contó también con el apoyo de empresas y organizaciones privadas que acompañaron la preparación del equipo: la propia Universidad Fidélitas, Novex, Luis Fernando Rivas, Psico Vital y Aluna Diseño y Sublimación.
José Andrés Granados resumió el alcance del logro: "Con este triunfo que nos tiene sumamente emocionados, Singularity Rocket Technologies contribuye al desarrollo de la cohetería experimental en Costa Rica y Centroamérica, y demuestra que la capacidad de innovación nacional puede proyectarse hacia campos tecnológicos de alta especialización".
Para el equipo, el triunfo en México es un precedente para el desarrollo de tecnología de propulsión experimental hecha en Costa Rica, con posibles implicancias para la formación de futuros profesionales de la región en ingeniería e investigación aeroespacial.
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