El Salvador identificó qué departamentos concentran más población en riesgo sísmico
Un estudio del Ministerio de Medio Ambiente salvadoreño ubicó a San Salvador, La Libertad y Sonsonate como los territorios con más habitantes expuestos a sismos de alta amenaza, en un país donde el 63% del suelo tiene ese nivel de riesgo.

Casi dos tercios del territorio de El Salvador están bajo amenaza sísmica alta o muy alta, y ahora ese país centroamericano puso nombre y apellido a los lugares donde esa amenaza pega más fuerte sobre la gente. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) salvadoreño determinó que San Salvador, La Libertad y Sonsonate son los tres departamentos con mayor cantidad de población expuesta a terremotos, de acuerdo con un análisis de riesgo en infraestructura difundido este fin de semana.
En una región donde conviven varias placas tectónicas activas, medir con precisión quién vive sobre el terreno más riesgoso dejó de ser un ejercicio académico para convertirse en una herramienta de planificación urbana.
Según el informe del MARN, el 63% del territorio salvadoreño está bajo amenaza sísmica alta o muy alta, mientras que el 37% restante enfrenta un riesgo moderado. El organismo identificó además 12 zonas de enjambres sísmicos, un dato que confirma lo activo que es el subsuelo de un país chico pero sacudido con frecuencia.
El ranking de exposición poblacional no coincide del todo con el de viviendas vulnerables. Mientras que San Salvador, La Libertad y Sonsonate lideran en cantidad de habitantes en zonas de riesgo, el grupo de departamentos con más viviendas vulnerables ante sismos de alta y muy alta amenaza lo integran San Salvador, Santa Ana y La Libertad. El único punto en común entre ambos listados es la capital, que según el MARN encabeza los dos indicadores a la vez.
Esa doble presencia de San Salvador se explica por la concentración demográfica del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS) y de los departamentos del centro y occidente del país, donde se acumulan densidad poblacional, infraestructura urbana e instalaciones educativas, sanitarias y gubernamentales que podrían resultar dañadas ante un terremoto. El Ministerio ya desarrolló estudios específicos de riesgo sísmico para esa zona, con foco en los sectores de educación, salud y gobierno.
Otro factor que el MARN tiene en cuenta es el tipo de suelo: los terrenos con depósitos sedimentarios amplifican más las ondas sísmicas que los asentados sobre roca, incluso a distancias similares del epicentro de un sismo. Por eso, desde fines de 1993, el país cuenta con cinco pozos a cielo abierto en la zona metropolitana capitalina: ahí se cruzan las mediciones de la superficie con las del subsuelo para calcular cuánto amplifica el terreno cada sismo y en qué frecuencias.
La Libertad combina zonas urbanas en expansión con áreas costeras y sectores cercanos a estructuras volcánicas y fallas geológicas, lo que según el MARN eleva la importancia de la planificación urbana y de la calidad de las construcciones en esa franja. Sonsonate, en tanto, suma su exposición a la actividad sísmica que se origina frente a la costa del Pacífico: de los últimos diez sismos publicados por el Ministerio, dos tuvieron epicentro frente a esa costa, uno el 12 de octubre con magnitud 3,9 y otro el 11 de octubre con magnitud 4,2, ambos al sur de playa Los Cóbanos.
Detrás de este diagnóstico hay una red de monitoreo que lleva más de cuatro décadas de desarrollo, justificada por un territorio donde la placa de Cocos se hunde bajo la del Caribe y donde además pesan las fallas propias y los temblores que llegan desde Guatemala y Honduras. La Red Nacional de Telemetría Sísmica salvadoreña comenzó a instalarse a fines de 1983 y en 1991 se amplió a 22 estaciones, con equipos dedicados a vigilar la macro y microsismicidad del Área Metropolitana de San Salvador y los volcanes de San Salvador e Ilopango. Hoy operan 15 estaciones telemétricas en el interior del país, una estación portátil permanente en el Centro de Investigaciones Geotécnicas y cuatro estaciones adicionales que aporta la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa mediante un convenio institucional, según precisó el informe citado por Infobae, que publicó el análisis original del MARN.
El Ministerio también cuenta con equipos acelerográficos capaces de registrar movimientos de tierra superiores a 0,01 g, pensados para evaluar los efectos de cada sismo y mejorar las herramientas de prevención. La estrategia oficial a futuro incluye actualizar la evaluación de amenaza sísmica, profundizar los estudios sobre dinámica de suelos, revisar la vulnerabilidad de las estructuras existentes y reformar la normativa nacional de diseño y construcción sismorresistente.
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