Desde el gremio aseguran que la caída del consumo y el alza de costos generan un escenario “crítico” para el sector.
La crisis económica empieza a mostrar su cara más dura en el comercio salteño. Desde el Sindicato de Empleados de Comercio de Salta advierten que la combinación de caída del consumo, suba de costos y presión financiera está empujando a muchos negocios al cierre y acelerando la pérdida de puestos de trabajo.
El secretario general del gremio, Ángel Ortiz, fue contundente al describir el escenario: “Ya no es un goteo, es un chorro la cantidad de compañeros que pierden su empleo”. Según explicó, en el último tiempo se multiplicaron los despidos y los acuerdos laborales, en muchos casos por montos inferiores a los que corresponderían.
Uno de los factores más determinantes es el aumento de los alquileres comerciales, que en algunos casos alcanzan subas de hasta el 50%. Frente a ese panorama, muchos comerciantes optan por mudarse a locales más económicos o directamente bajar la persiana.
La situación, señaló Ortiz, ya no es solo una advertencia sindical, sino una preocupación compartida por entidades empresarias como la Cámara Argentina de Comercio y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, que también reconocen la retracción de la actividad.
A esto se suma la caída del poder adquisitivo, que impacta de lleno en las ventas. “La gente no es que no quiere consumir, no tiene plata”, resumió el dirigente, al tiempo que cuestionó el costo del financiamiento con tarjetas, cuyos intereses superan ampliamente los índices de inflación.
En este contexto, cada vez más trabajadores desplazados del sector formal recurren a alternativas informales para subsistir, como changas o trabajos en plataformas digitales, aunque incluso estas opciones se ven limitadas por la falta de circulación de dinero.
El panorama, advierten desde el gremio, configura una tormenta perfecta: menos ventas, más costos y empleo en retroceso, con un impacto social que se profundiza día a día en la provincia.




