El gobierno provincial desplegará un operativo de seguridad sin precedentes para proteger a la multitudinaria feligresía, dividiendo la capital en veintiséis zonas estratégicas y articulando el control con videovigilancia en tiempo real.
Las autoridades del Ministerio de Seguridad estructuraron un esquema riguroso que movilizará a cinco mil efectivos policiales a lo largo de cuatro fases operativas, abarcando desde la recepción de peregrinos hasta la desconcentración masiva tras la procesión central.
Ante la magnitud de la celebración que congrega a devotos de toda la región, el micro y macrocentro salteño funcionará bajo un esquema de blindaje logístico que incluye la demarcación de corredores de sanidad para ambulancias, pulmones de emergencia y estrictos controles de acceso con vallados preventivos en las inmediaciones de la Catedral Basílica.
La coordinación operativa no recaerá exclusivamente en la fuerza provincial; el plan contempla un trabajo interagencial junto a Gendarmería Nacional, el SAMEC, Defensa Civil, Bomberos Voluntarios y la Cruz Roja, articulados permanentemente mediante el sistema de monitoreo del 911.
Mientras los patrullajes preventivos se intensifican en las rutas del interior para salvaguardar el arribo de las columnas de fieles, la capital se prepara para vivir una de las manifestaciones religiosas más convocantes del país bajo la estricta vigilancia de un engranaje preventivo milimétrico.




