El municipio pidió una prórroga y recién prevé completar la rendición a mediados de mayo.
A dos meses de la última edición de la Serenata a Cafayate, la Municipalidad aún no logró cerrar el balance económico del festival, uno de los eventos culturales más importantes del norte argentino. El plazo de 60 días fijado por la Carta Orgánica vence el 28 de abril, pero el Ejecutivo ya inició gestiones para extenderlo.
La intendenta Rita Guevara atribuyó la demora a factores administrativos vinculados a terceros. Según explicó, el equipo contable todavía espera información clave: las liquidaciones finales de consumos realizados con tarjetas de crédito y débito durante el evento y la acreditación de aportes comprometidos por empresas patrocinadoras.
Desde la administración comunal aseguran que los movimientos directos del municipio —tanto ingresos como gastos operativos— ya fueron procesados. Con esos datos preliminares, el resultado económico arrojaría un superávit, suficiente para cubrir los costos de infraestructura y la contratación de artistas.
Sin embargo, el cierre definitivo depende de incorporar los montos pendientes provenientes de plataformas de cobro y auspiciantes. Recién entonces el expediente podrá ser elevado para su análisis formal, en cumplimiento de las exigencias normativas.
La demora abre interrogantes sobre los tiempos de rendición en un evento de alta exposición pública, donde la transparencia de los números suele quedar bajo la lupa. Mientras tanto, el municipio gana margen, pero también suma presión para mostrar las cuentas completas.




