La tradicional caminata partió desde El Carril el martes por la noche y arribó este miércoles a la plaza 9 de Julio. La movilización cumplió su 12ª edición y volvió a reunir a efectivos en actividad, retirados y personas de la comunidad.
Después de caminar durante toda la noche, alrededor de 4.500 peregrinos llegaron este miércoles a la Catedral Basílica de Salta para participar de una nueva edición de la Peregrinación Azul, una de las expresiones de fe que anticipan las jornadas centrales del Milagro.
El contingente partió desde El Carril alrededor de las 20 del martes y avanzó durante la madrugada hasta arribar a la plaza 9 de Julio. Entre los caminantes hubo policías en actividad y retirados, familiares, amigos de la fuerza y vecinos que se sumaron a lo largo del trayecto.
La llegada estuvo marcada por la emoción de quienes completaron el recorrido. Una de las peregrinas contó que realizó la caminata por quinto año consecutivo y explicó que, para ella, regresar tiene principalmente un sentido de agradecimiento.
El comisario Burgos confirmó que fueron aproximadamente 4.500 las personas que participaron de esta edición y destacó que la convocatoria continúa creciendo año tras año.
La Peregrinación Azul cumplió además doce ediciones. Según recordó Burgos, la iniciativa surgió originalmente dentro de una comisaría y con el tiempo fue incorporada como una actividad institucional de la Policía de Salta. La única interrupción se produjo durante la pandemia.
La convocatoria reúne cada año a una cantidad mayor de participantes y se convirtió en una de las primeras grandes columnas de peregrinos que llegan a la Catedral durante la semana del Milagro.
La elección de realizar la caminata con anticipación también está vinculada con el operativo de seguridad de la festividad. Una vez finalizada la peregrinación, buena parte del personal policial queda afectada a las tareas de prevención y control previstas para las celebraciones centrales.
El arribo del contingente generó además modificaciones momentáneas en el tránsito del microcentro salteño, particularmente en las calles próximas a la plaza 9 de Julio, mientras los peregrinos completaban el último tramo de su recorrido y se dirigían hacia la Catedral.




