El mandatario salteño cuestionó la falta de estabilidad institucional del país durante un foro nacional en el MALBA, advirtiendo que la alternancia política no puede traducirse en un borrón y cuenta nueva para las inversiones estratégicas.
Durante su participación en el ciclo “Democracia y Desarrollo” organizado por el diario Clarín, el gobernador Gustavo Sáenz compartió escenario con sus pares patagónicos, cuyanos y mesopotámicos para debatir sobre los retos de gestión y el atractivo de las economías regionales.
El eje central de su exposición giró en torno a la necesidad imperiosa de blindar políticas de Estado que garanticen previsibilidad a largo plazo, interpelando directamente a la dirigencia nacional por la fragilidad de las reglas de juego. “¿Cómo vamos a ser un país serio si tenemos dirigentes que amenazan con voltear herramientas estratégicas como el RIGI según quién gane las elecciones?”, fustigó ante un auditorio colmado de referentes políticos y económicos, reclamando acuerdos básicos que sobrevivan a los cambios de gestión.
En paralelo, el titular del Ejecutivo provincial reivindicó el nuevo peso geopolítico de las jurisdicciones del interior en el actual escenario global, señalando que la transformación de la matriz productiva posiciona al Norte argentino como proveedor clave de minerales críticos como el litio, energía y alimentos.
No obstante, advirtió que este despegue económico debe sostenerse sobre las bases de un federalismo real y equitativo. En esa línea, exigió saldar deudas estructurales pendientes desde la reforma constitucional de 1994, como la actualización de la Ley de Coparticipación federal, y reclamó la reactivación urgente de la obra pública y el mantenimiento de las rutas nacionales.
Para Sáenz, la consolidación del Corredor Bioceánico y la defensa de la posición estratégica de Salta como nodo logístico del Cono Sur representan los únicos caminos viables para traducir el potencial natural de la región en empleo genuino y desarrollo federal sostenido.




