El interventor de Aguas Blancas apuntó contra la falta de coordinación con Nación y sostuvo que el operativo de seguridad “está pinchado”. Los enfrentamientos entre bagayeros y Prefectura volvieron a poner bajo la lupa el control de la frontera.
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, cuestionó el funcionamiento del Plan Güemes y advirtió que la situación en la frontera con Bolivia vuelve a ser cada vez más compleja, tras un nuevo enfrentamiento entre bagayeros y efectivos de Prefectura.
“Arrancó bien y ahora está pinchado”, sostuvo Zigarán al evaluar el despliegue de seguridad implementado en el norte provincial.
Según explicó, los últimos incidentes estuvieron vinculados con un cambio en los controles de Prefectura y un mayor endurecimiento sobre el traslado de mercadería, lo que provocó la reacción de bagayeros argentinos y bolivianos.
El funcionario reconoció que existe un componente social y cultural detrás de la actividad, pero remarcó que el Estado debe mantener los controles. “Hay un choque cultural”, señaló, aunque aclaró que el bagayeo constituye una actividad ilegal y que las fuerzas deben actuar especialmente contra el narcotráfico.
Zigarán también cuestionó la relación con el Gobierno nacional y reclamó una mayor articulación para abordar los problemas de seguridad en la zona.
“El paso está normal, y con Nación no tenemos relación”, afirmó, al señalar que persisten dificultades que ya habían sido planteadas al comienzo de su gestión.
En ese contexto, el interventor volvió a reclamar que el Plan Güemes tenga controles efectivos y una aplicación uniforme en los distintos sectores de la frontera.
“No me voy a callar con el Plan Güemes. ¿Por qué algunos sí y otros no?”, manifestó.
El nuevo episodio de violencia volvió a poner en discusión la situación de Aguas Blancas, donde confluyen el movimiento fronterizo, el comercio informal de mercaderías y los operativos destinados a combatir el narcotráfico.
Para Zigarán, el desafío pasa por recuperar la coordinación entre los distintos niveles del Estado y reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en una zona donde las tensiones entre los controles fronterizos y la actividad de los bagayeros siguen sin resolverse.




