El ministro de Seguridad de Salta pidió a Nación reforzar el despliegue en Anta, Rosario de la Frontera y Metán. Advirtió por avionetas que sobrevuelan a baja altura y podrían utilizar pistas clandestinas en el sur provincial.
La lucha contra el narcotráfico podría sumar nuevos puntos de control en el sur de Salta. El ministro de Seguridad, Nicolás Avellaneda, planteó ante autoridades nacionales la necesidad de extender el trabajo conjunto hacia Anta, Rosario de la Frontera y Metán, zonas que quedan fuera del alcance original del Plan Güemes.
El planteo surgió durante una reunión con la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, y otros funcionarios de la cartera nacional. Según explicó Avellaneda, existe acuerdo para reforzar los controles y profundizar el despliegue de las fuerzas federales y provinciales.
El funcionario destacó los resultados obtenidos desde la puesta en marcha del Plan Güemes, implementado en 2024 para fortalecer la seguridad en la frontera norte. Según señaló, durante el último año se incautaron cerca de seis toneladas de droga mediante los operativos realizados en conjunto.
Sin embargo, Avellaneda sostuvo que el escenario cambió y que la problemática vinculada al ingreso de droga ya no se limita a la frontera norte.
Uno de los principales motivos de preocupación son los vuelos de avionetas a baja altura denunciados por vecinos de distintos puntos de la provincia. De acuerdo con el ministro, algunas de estas aeronaves podrían no ser detectadas por los sistemas de radar debido a la altura a la que operan.
“Tenemos reclamos permanentes de vecinos del norte de la provincia por el paso de avionetas y vuelos rasantes que, en algunos casos, los radares no logran detectar”, explicó.
La capacidad de estas aeronaves para recorrer grandes distancias y transportar cargamentos genera además preocupación por un posible desplazamiento de las operaciones hacia el sur provincial.
Por ese motivo, el Ministerio de Seguridad busca incorporar nuevos sectores al esquema de vigilancia y avanzar en la detección de posibles pistas clandestinas.
Avellaneda remarcó que el tamaño y las características del territorio salteño representan un desafío adicional para las fuerzas de seguridad. Existen fincas que superan las 15.000 hectáreas, por lo que, según planteó, será necesario sostener un despliegue permanente para detectar movimientos vinculados al narcotráfico.




