Juan Lucero, exfuncionario y referente empresario del sector, alertó por el deterioro de la actividad y pidió reconstruir el vínculo entre el Estado y los privados.
La actividad turística salteña atraviesa un momento de fuerte tensión y, según Juan Lucero, el problema ya dejó de ser exclusivamente económico. El exsubsecretario de Desarrollo y Competitividad Turística sostuvo que existe una falta de planificación que está debilitando a uno de los sectores más importantes de la economía provincial.
Conocedor de la actividad tanto desde el ámbito empresario como desde la gestión pública, Lucero publicó un diagnóstico crítico en sus redes sociales y afirmó que Salta perdió la dirección que había logrado construir en materia turística.
El exfuncionario fue durante años dirigente de las cámaras que representan a hoteles, restaurantes y empresas turísticas. Desde esa experiencia, señaló que actualmente numerosos establecimientos trabajan con márgenes cada vez más reducidos y enfrentan dificultades para sostener sus estructuras.
El escenario alcanza a distintos eslabones de la cadena turística: alojamientos, gastronomía, agencias y prestadores de servicios. Lucero advirtió que algunos empresarios evalúan cuánto tiempo podrán continuar abiertos si no aparecen condiciones que permitan recuperar la actividad.
El impacto también puede trasladarse al mercado laboral. De acuerdo con el dirigente, el turismo sostiene más de 50.000 puestos de trabajo en Salta entre empleos directos e indirectos, por lo que una ola de cierres tendría consecuencias que excederían al sector empresario.
Para explicar la dimensión del problema, Lucero recordó otras crisis que atravesó la actividad, como la epidemia de cólera, la crisis económica de 2001, la gripe A y la pandemia.
Pero marcó una diferencia: en esos períodos, el sector público y el privado lograron construir respuestas conjuntas.
El principal cuestionamiento apunta precisamente a la pérdida de ese esquema de cooperación. Para Lucero, durante años Salta consiguió posicionarse como destino turístico mediante políticas en las que empresarios y Gobierno compartían objetivos y herramientas.
Ese modelo, consideró, se debilitó y necesita ser recuperado.
Por eso propuso crear una mesa de trabajo público-privada que permita discutir medidas concretas para evitar cierres, preservar empleos y mejorar las condiciones para que las empresas puedan atravesar la actual coyuntura.
El exfuncionario evitó concentrar su crítica en nombres propios y planteó que el escenario exige decisiones antes que disputas políticas.
“Este no es momento de buscar culpables. Es momento de asumir la realidad y actuar”, sostuvo.
Su advertencia deja planteado un interrogante para la política turística provincial: si el turismo fue construido durante décadas como una actividad estratégica para Salta, ¿qué medidas hacen falta para evitar que la crisis económica termine erosionando ese capital?




