El diputado Luis Albeza advirtió que la caída de la actividad económica redujo fuertemente la recaudación provincial.
El diputado provincial Luis Albeza puso en números una idea que, más que contable, suena a diagnóstico de desgaste: la economía salteña habría perdido en los últimos años una porción de recursos que, llevada a valores actuales, se acerca —según su cálculo— a “casi medio presupuesto anual” de la Provincia.
El eje de su planteo está en la caída de la recaudación vinculada a la actividad económica. Solo en el primer cuatrimestre de 2026, estimó una merma cercana a los 36.000 millones de pesos por menor ingreso de IVA e Ingresos Brutos. Si la tendencia se sostiene, la proyección anual treparía a unos 116.000 millones, en un contexto donde el acumulado desde 2023 rondaría los 580.000 millones en términos nominales.
Pero el punto más delicado aparece cuando el análisis deja de lado la suma directa y entra en terreno real: inflación, poder de compra y capacidad efectiva del Estado. Bajo esa lente, el legislador sostiene que el impacto se multiplica y que el daño financiero termina equivaliendo a una porción mucho más profunda de la estructura presupuestaria provincial.
El argumento no se queda en la macroeconomía. Baja un escalón y se traduce en administración cotidiana: menos margen para equipamiento hospitalario, inversión en infraestructura, asistencia social o mantenimiento de servicios básicos. En otras palabras, menos Estado operativo en el territorio.
El propio razonamiento del diputado funciona como una advertencia política más amplia: cuando la recaudación se contrae durante varios ejercicios seguidos, el problema deja de ser un bache fiscal y empieza a parecerse a una reconfiguración silenciosa del alcance estatal.




