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Salta abre el debate sobre eutanasia y derechos al final de la vida

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El nefrólogo Jorge Lauxmann, vicepresidente del organismo, analizó los principales puntos que hoy dividen opiniones y plantean desafíos éticos y sanitarios.

La consulta pública —llamada “Decisiones ante el final de la vida”— incluye preguntas directas sobre la posibilidad de legalizar la eutanasia en el país y sobre la disposición personal a solicitarla en caso de atravesar una enfermedad terminal. Para Lauxmann, esa diferencia es clave: “No es lo mismo avalar la práctica para otros que imaginarse uno mismo en esa situación”, señaló.

Antes de pensar en un marco legal, el especialista insistió en que la discusión debe partir de la realidad: en la mayoría de los casos, explicó, quienes piden adelantar la muerte lo hacen porque el sufrimiento no está adecuadamente tratado. “Sin un acceso real a cuidados paliativos de calidad, el debate sobre eutanasia queda incompleto”, sostuvo. Recordó además que estos cuidados no corresponden solo a la etapa final, sino también a tratamientos complejos que generan dolor, náuseas, falta de aire u otros síntomas que deterioran la vida cotidiana.

El médico también diferenció la eutanasia de la llamada muerte digna. La normativa argentina ya permite rechazar —o suspender— intervenciones que prolongan artificialmente la vida sin aportar beneficios, como respiradores o sondas de alimentación. “Retirar medidas de soporte vital no es matar a un paciente: es permitir que la enfermedad avance sin intervenir de forma desproporcionada”, explicó.

Lauxmann remarcó que cada caso implica decisiones difíciles y profundamente personales. Incluso mencionó que algunos pacientes jóvenes, frente a la indicación de iniciar diálisis, optan por no hacerlo aun sabiendo que esa decisión acorta su expectativa de vida. “Nuestro trabajo es acompañar, no juzgar. Brindar información y herramientas para que el sufrimiento sea lo más tolerable posible”, dijo.

El relevamiento busca reunir una base amplia de opiniones ciudadanas. Con esos datos, el Comité de Bioética espera fortalecer la formación de los equipos de salud y aportar perspectivas para una discusión legislativa más sólida y menos cargada de mitos. “Queremos que la sociedad participe, porque estas decisiones nos atraviesan a todos”, concluyó Lauxmann.