El dirigente de La Libertad Avanza, removido en agosto por una denuncia penal, retomó hoy su banca en medio de fuertes controversias.
En una sesión marcada por la tensión política, el libertario Pablo Emanuel López regresó esta mañana al Concejo Deliberante para jurar como concejal, pese a haber sido destituido en agosto tras quedar imputado por hechos de violencia física, psicológica y económica contra su entonces pareja.
La jura del dirigente de La Libertad Avanza se convirtió en el hecho más resonante de la asunción de los ediles electos en los comicios provinciales de mayo. López había renunciado en medio del escándalo, luego de que se difundieran audios y se hiciera pública la denuncia, pero el cuerpo legislativo rechazó su dimisión para dejar sentado un antecedente institucional.
La causa está en manos del fiscal penal Esteban Martearena, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, quien le atribuye al concejal delitos como lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género (en dos hechos), privación ilegítima de la libertad agravada (en dos hechos) y concusión.
La denuncia fue presentada por su ex pareja, también militante libertaria y electa convencional municipal por La Libertad Avanza, quien aseguró que los episodios de violencia se prolongaron de manera sistemática entre 2019 y 2025. Según su testimonio, habría sufrido agresiones físicas, psicológicas, económicas y sexuales, tanto en el ámbito personal como en un contexto laboral, dado que mantenía con López una relación de trabajo.
El caso estalló públicamente en julio y derivó, un mes después, en la decisión del Concejo Deliberante de apartar al edil del cargo. Aun así, su retorno era anticipado y había generado debates internos sobre una eventual inhabilitación moral. Incluso, el propio espacio político había prometido pedirle que no asumiera, aunque finalmente el dirigente volvió a ocupar su banca.




