El hacinamiento alcanza niveles críticos en comisarías y cárceles salteñas. Denuncian celdas repletas y falta de alternativas para los detenidos.
La situación en el sistema carcelario de Salta llegó a un punto límite. El Penal de Villa Las Rosas, el más importante de la provincia, tiene capacidad para 1.100 internos, pero actualmente aloja a más de 1.700. “Hay 600 personas de más, viviendo en condiciones inhumanas”, advirtió Rodrigo Solá, presidente del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura.
Según el relevamiento más reciente del organismo, el hacinamiento no se limita al sistema penitenciario: también se registran situaciones alarmantes en comisarías y destacamentos policiales. “Hay celdas diseñadas para dos o tres personas por no más de seis horas, que hoy contienen al doble de detenidos durante varios días”, describió Solá. En algunos casos, “no se pueden dar pasos sin pisar a otra persona”, dijo, aludiendo a la falta de espacio físico para moverse.
El informe también señala que muchas comisarías alojan a personas con condena firme, lo cual está prohibido por ley debido a que no ofrecen las condiciones mínimas necesarias. Sin embargo, la saturación del sistema obliga a esta práctica.
Uno de los factores que explica el aumento de la población penal es el traspaso de las competencias en delitos de microtráfico de estupefacientes desde la órbita federal a la provincia. A esto se suman las causas vinculadas a violencia de género, que también han crecido en los últimos años.
Pese a que el crecimiento de la población carcelaria parece haberse estabilizado recientemente, el sistema sigue sin capacidad de respuesta. “Hay personas que podrían acceder a programas de rehabilitación en granjas, pero no se les da esa posibilidad”, lamentó Solá, quien concluyó con un llamado urgente a repensar el enfoque de las políticas penales y penitenciarias en Salta.




