El papa Francisco pidió que «cesen los ataques» en Israel, que sufrió bombardeos que dejaron un saldo de casi mil muertos. Por lo tanto, se declaró estado de guerra y los conflictos continuarán.
«Sigo con aprehensión y dolor lo que está ocurriendo en Israel», declaró Francisco tras la oración del Ángelus desde la plaza de San Pedro del Vaticano. «Traslado mi cercanía a las familias de las víctimas», prosiguió.
«El terrorismo y la guerra sólo llevan a la muerte y el sufrimiento de tantos inocentes. La guerra es una derrota. Toda guerra es una derrota. Recemos para que haya paz en Israel y en Palestina», detalló.



