El ex jefe policial fue considerado responsable de la agresión sexual que sufrió la hermana de un militante político asesinado en abril de 1975. El hecho ocurrió cuando la víctima se presentó en la policía para cumplir un trámite necesario para recuperar el cuerpo de su hermano.
Fue condenado a ocho años de prisión al excomisario de la Policía de Salta Joaquín Guil por el delito de «abuso deshonesto agravado por la calidad de funcionario, el uso de intimidación y por el concurso de dos o más personas, en calidad de autor mediato».El eje central de la acusación giró en torno a lo sucedido el 24 de abril de 1975; cuando una mujer se presentó en el edificio central de esa fuerza con el objetivo de solicitar una autorización para retirar el cuerpo de su hermano, asesinado cuatro días antes en un hecho conexo conocido como la “Masacre de San Lorenzo”.
De acuerdo a lo relatado por la mujer, cuyo testimonio fue vertido en calidad de testigo durante el juicio conocido como Ragone II, al llegar al edificio policial fue recibida por un oficial morocho, de baja estatura y con uniforme gris, quien parecía ser el “jefe”, pues todos los otros que allí estaban le obedecían. Explicó que en ese momento la hicieron pasar a otra dependencia donde fue obligada a desnudarse y donde el uniformado abusó sexualmente de ella delante de otros 20 policías más.





