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Vacaciones en Salta: un invierno con menos reservas, pero buena remontada sobre la marcha

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El receso invernal llegó a su fin y, con él, una temporada turística que puso a prueba la capacidad de adaptación de los destinos más tradicionales del país. Salta no fue la excepción: con un 69% de ocupación hotelera promedio, 134.400 pernoctaciones y 76.381 turistas registrados, la capital provincial logró mantenerse firme en un invierno con menos certezas y muchas variables externas.

“La dispersión en las fechas, con provincias saliendo en distintos momentos, generó una dinámica completamente nueva”, señaló Fernando García Soria, titular del Ente de Turismo de la ciudad. Durante cuatro semanas, desde el 4 de julio hasta el 3 de agosto, la ciudad recibió visitantes de manera escalonada, en una especie de temporada en cámara lenta.

El impacto fue notorio en los primeros días: las reservas arrancaron en torno al 35%, muy por debajo del promedio histórico. Sin embargo, la curva se revirtió con la activación del receso en Buenos Aires y otras grandes jurisdicciones. “A medida que avanzaban las semanas, las cifras mejoraban y el turismo espontáneo empezó a jugar un papel importante”, explicó el funcionario.

Con más de 12 mil plazas disponibles —cerca del 60% de la oferta de toda la provincia y casi un tercio de la capacidad del norte argentino—, la ciudad de Salta sostiene una infraestructura robusta, pero también un desafío constante: sostener buenos niveles de ocupación requiere volumen de visitantes y una agenda atractiva. Por eso, desde la Municipalidad se impulsaron actividades culturales, circuitos gastronómicos y propuestas recreativas para fortalecer la estadía.

“Si uno compara con otras provincias que tienen un parque hotelero similar al de Salta capital, el 69% de ocupación adquiere otra dimensión”, reflexionó García Soria.

¿Una nueva normalidad turística? El Ente municipal ya analiza si el modelo escalonado de receso llegó para quedarse. La flexibilidad en las reservas, la tendencia a viajar sin planificación previa y los efectos del contexto económico forman parte del nuevo mapa. “Son hábitos que cambiaron, y nosotros tenemos que leerlos a tiempo”, concluyó el funcionario.