En un escenario de incertidumbre, las aulas se convierten en el epicentro de una batalla sindical. Mientras algunos gremios alzan la bandera de la protesta, otros se aferran al deber de educar. ¿El resultado? Un inicio de clases agridulce en algunos casos, pero con los chicos en el aula.
El gremio con más afiliados, la Asociación Docentes de Salta (ADP), se planta firmemente en la trinchera de la presencialidad. Sitepsa, UDA, AMET y Autoconvocados han levantado barricadas. La CGT, con su sombra alargada, reúne a gremios minoritarios como UDA, AMET y Sadop. Sin embargo, en los establecimientos privados, la resistencia es tenue.




