El gobernador reconoció una baja del 50% en la temporada invernal. Lo atribuyó a la crisis económica y advirtió sobre el impacto en el empleo regional.
Las vacaciones de invierno dejaron una postal sombría para el turismo en Salta. En una entrevista con Radio Rivadavia, el gobernador Gustavo Sáenz confirmó lo que ya se intuía desde los hoteles y restaurantes vacíos: la provincia recibió un 50% menos de turistas que el año pasado.
“Hay poca, la verdad, poca gente”, lamentó el mandatario, que sin embargo destacó que dentro del norte argentino, Salta sigue siendo la provincia más elegida. “Pero si antes llegaban 100 personas, ahora llegan 50. La mitad. Ha bajado muchísimo”, graficó.
Sáenz atribuyó la fuerte caída al deterioro del poder adquisitivo de las familias argentinas y a la creciente fuga de turismo hacia el exterior. “Claramente la gente o no está saliendo, o ha elegido irse a otro lado, como Brasil, por el tipo de cambio”, apuntó.
La crisis turística no es un hecho aislado, sino parte de un cuadro económico más amplio. “Está cayendo drásticamente el empleo, sobre todo aquí en el norte”, advirtió Sáenz, al subrayar que también se desplomó el consumo interno. La recesión golpea en cadena.
A pesar del escenario, el gobernador sostuvo que el turismo sigue siendo una de las columnas vertebrales del desarrollo provincial: “Es fundamental para el PBI de nuestra provincia”. Con tono moderado pero firme, Sáenz cerró su análisis con una apelación al rumbo nacional: “Espero que se equilibre todo esto. Apuesto a que le vaya bien al gobierno y al plan económico, porque si le va bien, nos va bien a los argentinos”.
La esperanza, por ahora, convive con la incertidumbre. Y en los paisajes salteños, tan fotografiados en otras temporadas, hoy sobra el silencio.




