Trabajadores del «bagayo» alertan sobre el impacto devastador de un posible cierre de la frontera no habilitada y acusan a la política de ignorar sus necesidades.
La creciente tensión en la frontera entre Argentina y Bolivia ha puesto en alerta a cientos de familias que dependen del «bagayo» como fuente de sustento. En las últimas horas, los trabajadores conocidos como «pasadores» o bagayeros convocaron una reunión urgente para evaluar las medidas que podrían tomar en caso de que el Gobierno de Javier Milei decida cerrar el paso no habilitado, medida que ya ha comenzado a generar fuertes repercusiones en la zona.
Durante el encuentro, los bagayeros expresaron su profundo temor de que un cierre total de la frontera les deje sin trabajo y sin ingresos. «Si se corta el bagayo, nos dejan sin comer», afirmaron de forma unánime, subrayando que el cierre afectaría no solo a los trabajadores directos, sino a cientos de familias que dependen de esta actividad para sobrevivir.
Los trabajadores no ocultaron su frustración hacia la clase política, a la que acusaron de no ofrecer alternativas de empleo genuino y de centrarse exclusivamente en sus propios intereses. «Solo llenan sus bolsillos, se benefician a sí mismos, a sus familias y amigos, mientras nosotros seguimos luchando por llevar el pan a nuestras casas», señalaron.
Ante la falta de soluciones y diálogo con las autoridades, los bagayeros no descartaron llevar adelante un corte total de la frontera, una medida que podría paralizar por completo la actividad comercial y generar serias consecuencias económicas tanto para la región como para las personas que dependen de este comercio informal.
El conflicto se intensifica cada vez más, y las autoridades se enfrentan a una difícil decisión: enfrentar la presión de los trabajadores o continuar con los controles en la frontera para frenar el contrabando y la actividad ilegal. Sin respuestas claras, el riesgo de una protesta masiva parece cada vez más probable.




