La salud pública en Salta atraviesa una crisis estructural que amenaza con profundizarse. Por eso, un proyecto de ley busca declarar la emergencia sanitaria en especialidades críticas por tres años —prorrogables por dos más— y otorgar al Ministerio de Salud mayor margen presupuestario y administrativo para afrontar el problema.
La propuesta se debatió en la Comisión de Salud del Senado con la participación de legisladores, funcionarios y gerentes hospitalarios. El diagnóstico fue unánime: la provincia no logra cubrir la demanda en áreas clave como anestesia, terapia intensiva, neonatología, cirugía y bioquímica, lo que impacta en la capacidad de respuesta del sistema.
Una crisis que desborda a los hospitales
Los gerentes hospitalarios advirtieron que el caso de los anestesistas es el más urgente: la escasez de profesionales no solo genera cuellos de botella en la atención, sino que además el gasto en este servicio consume gran parte del presupuesto, limitando la expansión de otras áreas. La inequidad salarial y las condiciones laborales deficientes empujan a muchos especialistas a emigrar hacia el sector privado o a otras provincias.
Avances parciales, trabas persistentes
El secretario de Servicios de Salud, Martín Monerris, reconoció que se hicieron avances en formación de recursos humanos, pero señaló que la falta de decisión política y las demoras burocráticas siguen frenando los nombramientos. También planteó la necesidad de transformar al Hospital Papa Francisco en un centro de autogestión y de enfrentar el corporativismo que concentra a los especialistas en ciertos puntos de la provincia.
Emergencia como parche
La declaración de emergencia busca ofrecer un marco legal para actuar con rapidez, pero revela al mismo tiempo la incapacidad del Estado provincial de sostener políticas sanitarias de largo plazo. Sin incentivos adecuados, sin una planificación integral y sin financiamiento genuino, la medida corre el riesgo de convertirse en un paliativo temporal que no resuelve la raíz del problema: la fuga de profesionales y el debilitamiento de la red pública de salud.




