La última temporada epidemiológica dejó un saldo tan atípico como preocupante para el sistema sanitario provincial, marcado por la ausencia total de circulación de dengue y una agresiva irrupción del virus chikungunya que castigó con especial dureza al norte salteño.
El balance oficial presentado por el Ministerio de Salud Pública confirmó que, mientras la provincia logró contener el dengue tras los antecedentes de años anteriores, la realidad epidemiológica viró hacia un brote masivo de chikungunya que acumuló 2.440 casos confirmados.
El impacto del virus se concentró de manera abrumadora en los departamentos de San Martín, Orán y Anta, abarcando el 95% de los contagios con mayor incidencia en mujeres de entre 35 y 65 años.
Lejos de agotarse en la fase aguda de la enfermedad, el paso del virus dejó una marca persistente en la salud de un sector considerable de la población: cerca de doscientos pacientes debieron recibir atención médica prolongada debido a dolores articulares crónicos que se extendieron más allá de los tres meses, evidenciando que el costo sanitario de la epidemia continuará manifestándose en los consultorios mucho tiempo después de finalizada la temporada de mayor riesgo.




