Salta News

Cargando fecha...

Cargando...

Salta: 300 empresas cerraron y alertan por más despidos

Compartir

El ministro de Economía de Salta, Roberto Dib Ashur, alertó sobre el cierre de alrededor de 300 empresas en la provincia y planteó que el contexto económico obliga a extremar medidas para sostener el empleo.

En ese marco, sostuvo que la prioridad del Gobierno provincial es proteger los puestos de trabajo, especialmente en la administración pública, mientras el sector privado enfrenta caída en las ventas, incremento de costos y menor previsibilidad. “El trabajador que pierde su trabajo tiene humanidad”, afirmó, al remarcar que el objetivo es regularizar situaciones y evitar despidos masivos.

El funcionario señaló además que la provincia no está ajena a situaciones críticas como la atravesada por FATE, y advirtió que el entramado productivo local muestra señales de fragilidad.

Durante la entrevista, Dib Ashur se refirió también al debate por la reforma laboral y al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una herramienta que —según explicó— implicaría redirigir recursos que actualmente se destinan al sistema previsional.

El ministro planteó que, si esos fondos dejan de ingresar a las cajas correspondientes, podrían resentirse en el futuro los ingresos jubilatorios. “Como sociedad sí perdemos”, sostuvo, al advertir que un alivio inmediato para los empleadores podría generar un costo estructural a largo plazo.

No obstante, reconoció que existe un problema real en las pequeñas y medianas empresas, donde muchos empleadores dudan en contratar personal ante el temor de no poder afrontar indemnizaciones si la situación económica empeora. “Había que hacer algo con ese miedo”, admitió, aunque cuestionó que algunos cambios propuestos —como modificaciones en jornadas, vacaciones o condiciones ante enfermedad— no necesariamente se traduzcan en más empleo.

Para sintetizar su postura, utilizó una metáfora: “La herramienta no es mala en sí misma; depende de cómo se use”. En esa línea, consideró que tanto la deuda como las reformas pueden convertirse en instrumentos de crecimiento o en factores de desequilibrio, según su implementación.

El planteo deja abierta una preocupación central para la economía salteña: cómo sostener el tejido productivo y el empleo en un escenario nacional marcado por transformaciones normativas y presión financiera.