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Sáenz participó del primer día del Triduo del Milagro

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El gobernador estuvo en la Catedral junto a Elena Cornejo. La misa fue presidida por el obispo de Cafayate, Darío Quintana, quien puso el foco en la inseguridad, la violencia familiar y las adicciones que afectan a los jóvenes.

El gobernador Gustavo Sáenz participó este domingo de la primera jornada del Triduo de Pontificales en la Catedral Basílica de Salta, acompañado por su esposa, Elena Cornejo, en el marco de las celebraciones centrales del Milagro.

La misa estacional correspondió a la Solemnidad de la Bienaventurada Virgen del Milagro y fue presidida por monseñor Darío Rubén Quintana, obispo prelado de Cafayate, quien encabezó la celebración por invitación del arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello.

El mensaje religioso estuvo atravesado por una preocupación concreta sobre la situación social. A partir del lema de este año, “Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”, Quintana llamó a asumir la paz como una tarea que también debe expresarse en la vida cotidiana y en los vínculos entre las personas.

Durante su homilía, el obispo enumeró algunas de las situaciones que, según planteó, deterioran la convivencia. Mencionó la inseguridad en los barrios, la violencia dentro de los hogares, el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes y una creciente intolerancia que también se manifiesta en los espacios públicos.

“Nos duele ver la inseguridad en nuestros barrios, la violencia dentro de tantos hogares donde faltan el respeto y el diálogo, y nos estremece ver cómo el alcohol y la droga destruyen la vida de nuestros jóvenes, empujándolos al sinsentido”, afirmó.

Quintana también destacó a los miles de peregrinos que durante estos días llegan a la capital salteña desde distintos puntos de la provincia. Puso especialmente en valor el esfuerzo de quienes recorren largas distancias desde la Puna, los cerros y los Valles Calchaquíes para participar de las celebraciones.

“Ellos no vienen a pedir lujos ni grandezas; vienen caminando en oración para recibir la paz en sus corazones, en sus familias y en sus hogares”, expresó el religioso, quien remarcó además que ante la Virgen del Milagro “no hay distinciones”.

En otro tramo de la celebración, el obispo sostuvo que la búsqueda de la paz no puede quedar limitada a la oración y reclamó traducirla en acciones concretas. En ese sentido, valoró el trabajo de las instituciones, las fuerzas de seguridad y los centros de asistencia que intervienen frente a situaciones de vulnerabilidad.

El mensaje también apuntó a las responsabilidades individuales y familiares. Quintana llamó a recomponer los vínculos, educar en el respeto y acompañar a los jóvenes que atraviesan problemas de adicciones. “El verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros”, sostuvo.

De la misa participaron además el vicegobernador Antonio Marocco, autoridades provinciales y municipales, representantes de la Iglesia y miembros de las fuerzas de seguridad.

El Triduo de Pontificales forma parte de las celebraciones que cada año recuerdan el origen de la devoción a los patronos de Salta, vinculada a los terremotos de 1692 y al posterior pacto de fidelidad de los fieles con el Señor y la Virgen del Milagro.