El gobernador acompañó la primera jornada de las celebraciones en honor al Señor y la Virgen del Milagro, que este año se enmarcan en el Jubileo 2025.
El gobernador Gustavo Sáenz, junto a su esposa Elena Cornejo, participó en la Catedral Basílica de Salta del inicio del Triduo de Pontificales, que cada septiembre convoca a miles de fieles en honor al Señor y la Virgen del Milagro.
La misa estacional estuvo presidida por el obispo de Cafayate, Darío Quintana, quien agradeció al arzobispo Mario Antonio Cargnello la invitación a oficiar la Solemnidad de la Virgen del Milagro. En su homilía, Quintana recordó que la celebración “no es solo memoria de hechos pasados, sino símbolo de la protección maternal de María y de una historia de fe que sigue viva”.
Antes de la bendición final, Cargnello destacó la presencia de los peregrinos: “Ellos y quienes los acompañan son un recordatorio de la profundidad de la humanidad. Nos gritan que una sociedad distinta es posible”.
La ceremonia estuvo acompañada por música de las misiones jesuíticas chiquitanas de Bolivia, interpretada por el coro de la Universidad Católica de Salta. “La calidad de estas piezas barrocas demuestra que la Iglesia, cuando se pone al servicio de los demás, dignifica y emociona”, subrayó Cargnello.
Entre las autoridades presentes se encontraban el secretario de la Nunciatura Apostólica en Argentina, monseñor Daniele Liessi; los arzobispos de Rosario y Tucumán, Eduardo Martín y Carlos Sánchez; los obispos eméritos Alberto Sanguinetti (Canelones, Uruguay) y Gustavo Help (Venado Tuerto); además del vicegobernador Antonio Marocco, el ministro de Gobierno Ricardo Villada, representantes de las fuerzas de seguridad y otras autoridades provinciales.
En este año especial bajo el lema del Jubileo 2025 “Peregrinos de Esperanza”, la Iglesia invitó a “avivar la llama de la esperanza, ayudar a todos a encontrar nuevas fuerzas y mirar con certeza hacia el futuro”.




