La combinación de ventas en caída y costos en alza golpea de lleno al comercio y la producción local. La provincia concentra el 12% de los cierres registrados en el país.
La crisis dejó de ser una advertencia para convertirse en un dato duro. En Salta, más de mil pequeñas y medianas empresas cerraron sus puertas en los últimos meses, empujadas por la caída del consumo y un esquema de costos que, para muchos, volvió inviable sostener la actividad formal.
El diagnóstico lo puso sobre la mesa Gustavo Acuña, secretario de la Cámara Pyme de Salta, quien reveló que la provincia explicó cerca del 12% de los cierres de pymes a nivel nacional, una proporción que refleja con crudeza el impacto del ajuste sobre las economías regionales.
“La menor demanda, sumada al aumento permanente de tarifas, impuestos y alquileres, genera una tormenta perfecta”, explicó Acuña. En muchos casos, las ventas mensuales ya no alcanzan ni siquiera para cubrir los gastos básicos de funcionamiento, lo que empuja a los empresarios a decisiones drásticas.
Para resistir, numerosas pymes apelaron a promociones agresivas, descuentos constantes y acuerdos con el Estado, estrategias que permiten estirar la supervivencia, pero que no logran revertir el problema de fondo. Otros optaron por reconvertirse: cerrar el local, vender maquinaria, cambiar de rubro o migrar a la informalidad de las redes sociales y las ferias barriales.
El fenómeno no es aislado. Según el último informe de CAME, en diciembre de 2025 las ventas minoristas pymes cayeron un 5,2% interanual a precios constantes. Seis de los siete rubros relevados mostraron números en rojo; solo ferretería y materiales para la construcción escaparon a la tendencia, con un leve repunte del 0,8%.
La percepción del sector confirma el clima de estancamiento: el 55% de los comerciantes dijo estar igual que el año anterior, mientras que el 27,6% aseguró estar peor. En ese contexto, el cierre de negocios históricos ya no sorprende: es la señal más visible de un mercado interno exhausto y de pymes que, una a una, se quedan sin margen para seguir resistiendo.




