Un grupo de agricultores franceses realizó este miércoles una singular manifestación contra el gobierno, al arrojar estiércol, calabazas y ramas a los edificios de la administración pública en la localidad de Quimper, en el noroeste de Francia. Los manifestantes, que llegaron en decenas de tractores, expresaron su rechazo a las políticas agrícolas que consideran perjudiciales para su actividad.
La protesta fue convocada por la Federación Nacional de Sindicatos de Agricultores (Fdsea), que representa a los trabajadores del sector. Los agricultores denunciaron que el gobierno les impone «prescripciones contradictorias» que complican su gestión, desmotivan a los productores y provocan el abandono de la profesión. Además, reclamaron una solución «urgente y concreta» a sus demandas.





