El mercado mayorista registra una caída de hasta el 40% desde febrero. Atribuyen el desplome al contexto económico y a factores climáticos.
La actividad en el principal mercado frutihortícola de Salta atraviesa una de sus etapas más complejas en años. Según confirmó Juan Russo, presidente de Cofruthos, las ventas cayeron entre un 30% y un 40% desde febrero, en una curva descendente que preocupa cada vez más al sector.
“La situación económica del país está golpeando fuerte”, reconoció Russo, quien descartó por ahora un escenario de desabastecimiento, aunque alertó sobre las dificultades crecientes para sostener la operatoria. El costo del transporte —especialmente para frutas como manzanas, peras o kiwis que llegan desde la Patagonia— representa un peso cada vez más difícil de sostener para los operadores.
El clima también juega su parte: las heladas recientes encarecieron las verduras y tensionaron aún más el delicado equilibrio entre oferta y demanda. Si bien cultivos regionales como los cítricos y las bananas aún no registran impactos directos, se teme que las consecuencias lleguen en los próximos meses.
A esto se suma la preocupación por la competencia desleal. Russo fue tajante: “En Cofruthos no entra mercadería de contrabando”, aunque admitió que la circulación de productos sin documentación o procedencia dudosa en otros circuitos afecta al conjunto del mercado.
En medio de un panorama volátil, la incertidumbre se instala en cada pasillo del mercado. Y aunque el abastecimiento sigue garantizado, la alerta está encendida.




