Gimnasia y Tiro de Salta atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente. Lo que en un principio parecía una mala racha deportiva se transformó rápidamente en una crisis institucional con serias consecuencias que trascienden lo estrictamente futbolístico, el escandalo salió a la luz en las últimas horas tras el alejamiento de los jugadores Luis Olivera y Marcelo Herrera.
De acuerdo con información obtenida por El Tribuno, dos jugadores de Gimnasia y Tiro estarían involucrados en un turbio entramado de apuestas deportivas. Uno de ellos habría contraído una cuantiosa deuda, lo que desencadenó la presencia de prestamistas colombianos en las cercanías del club la semana pasada. Estos sujetos, con métodos intimidatorios, abordaron a dirigentes exigiendo el pago de lo adeudado por el futbolista.
«Los prestamistas fueron al departamento del jugador, pero al no encontrarlo, fueron por los dirigentes», reveló una fuente. El incidente tuvo lugar el jueves pasado, antes del empate sin goles entre Gimnasia y Tiro y Arsenal en Sarandí. Según el relato, los acreedores actuaron con tácticas propias de la mafia: interceptaron a las autoridades del club con un vehículo y las amenazaron para que saldaran la deuda.
Este episodio, cargado de tintes delictivos, expone la gravedad de la situación y pone en jaque la estabilidad del equipo salteño.
Los dirigentes millonarios no se quedaron de brazos cruzados y dialogaron con los jugadores, especialmente con el más comprometido y tras pedirle explicaciones, le rescindieron el contrato. Con el otro futbolista el caso es es más complicado y aún no se fue.




