El 26 de junio de 2025, la justicia federal de Salta condenó a Rodrigo Ismael González, interno del Complejo Penitenciario Federal NOA III, a tres años de prisión por homicidio simple con exceso en legítima defensa, pena que se unificó con otra anterior para totalizar siete años de condena
La causa se remonta al 9 de septiembre de 2024, cuando una discusión por un corte de pelo —González ofreció cortárselo a sus compañeros del pabellón pero se negó a finalizar uno a Braian Ezequiel Flores— escaló en violencia física y el uso de armas blancas en el Pabellón 3B.
Según la investigación, el enfrentamiento se trasladó a la zona de duchas, donde ambos reclusos se agredieron mutuamente con “facas”, resultando Flores herido mortalmente y falleciendo poco después en el Hospital Joaquín Castellanos de General Güemes.
Las imágenes de las cámaras de seguridad confirman el desarrollo del ataque y muestran cómo otros internos y el personal penitenciario no intervinieron, a pesar de las protestas.
En el juicio, González admitió que intentó defenderse cuando Flores lo agredió primero con puños y luego lo amenazó con una faca. Esto motivó que la fiscalía cambiara la calificación original a «legítima defensa con exceso», acordando la pena alternativa. Además, se imputó al celador Mauricio Aguilera Shloter por incumplimiento de deberes, al no reaccionar ante la pelea advertida desde la garita de vigilancia, pese a que existen protocolos que exigen acción inmediata.
El deceso de Flores, quien cumplía una pena de cuatro años por transporte de estupefacientes, se vinculó con dos heridas mortales que provocaron shock hipovolémico irreversible. El caso pone en evidencia graves fallas en la custodia penitenciaria y desencadena cuestionamientos por la omisión del personal en un presunto conflicto evitable bajo normas establecidas.




