La audaz fuga del conocido delincuente apodado «Señor Fusil» continúa siendo un enigma para las autoridades en Salta. Fuentes de la ciudad de General Güemes atribuyen parte del plan a un interno de casi sesenta años, anteriormente conocido por ser una figura destacada en las bailantas de Rosario de Santa Fe, y a varias visitas que recibió durante los últimos días de diciembre.
A pesar de las sospechas, se había recibido información previa sobre la inquietud del recluso Patricio Ruiz Díaz, también conocido como «Señor Fusil», quien llegó a Salta desde Santiago del Estero con la recomendación de que no estaría tranquilo en prisión y planeaba una fuga.
Las aberturas detectadas en los alambrados del patio interno del pabellón B y cerca de la torre Puesto 1 bis indican que «Señor Fusil» conocía la ruta precisa para escapar, evitando incluso mojarse con líquidos cloacales. La fuga fue meticulosamente planificada y ejecutada, sin tiempo para una persecución efectiva ni una operación candado.
Condenado por tráfico de estupefacientes, acopio ilegítimo de armas y municiones, «Señor Fusil» estaba a poco más de un año de cumplir su sentencia completa y había obtenido beneficios en la cárcel de General Güemes, donde mantenía relaciones cordiales con sus compañeros.
Su traslado estratégico hacia un penal cercano a las fronteras con Bolivia, Chile o Paraguay sugiere una movilización inteligente. Aunque la fuga ocurrió a más de un año de completar su condena, Ruiz Díaz fue rescatado con ingenio, sin dejar rastro de los vehículos utilizados.
A pesar de contar con reducciones de condena y salidas diurnas, el escape del «Señor Fusil» fue un operativo selectivo y cuidadosamente orquestado desde el interior y el exterior de la prisión. La incertidumbre persiste, ya que ni siquiera se han identificado los vehículos empleados para sacarlo de la jurisdicción provincial.




