Gracias a una red nacional de distribución, los órganos pueden cruzar el país en minutos si la compatibilidad lo requiere. La lista de espera en Salta sigue creciendo.
El número no sorprende a los especialistas, pero conmueve a cualquiera: más de 300 salteños aguardan un trasplante. Lo confirmó el Dr. Raúl Pidoux, referente del área en el Hospital Oñativia, quien explicó que la provincia no está aislada en esta realidad: el sistema de trasplantes en Argentina se construye sobre una red federal donde lo que importa no es el origen del órgano, sino su compatibilidad.
Salta, por ejemplo, ha recibido órganos desde Tucumán, Jujuy, Mendoza, Buenos Aires y otras provincias, del mismo modo en que ha enviado donaciones a destinos lejanos como Neuquén o Córdoba. “El criterio no es geográfico. Si hay un paciente histo idéntico a mil kilómetros, el órgano va hacia allá”, explicó Pidoux.
En paralelo, más de 900 personas en la provincia están bajo tratamiento de diálisis. Para muchos de ellos, el trasplante representa la única posibilidad de mejorar sustancialmente su calidad de vida. En ese contexto, la Ley Justina —que establece que todo mayor de edad es donante presunto— trajo un impulso clave al sistema. “No pensábamos que iba a tener un impacto tan grande, pero fue muy positivo”, reconoció el especialista.
Con un modelo que privilegia la equidad y la ciencia por sobre las fronteras, la donación de órganos en Argentina avanza. Mientras tanto, en Salta, cientos de pacientes siguen esperando. Y cada compatibilidad es una oportunidad de vida que no entiende de provincias.




