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Más de 1.600 personas celebraron el legado del Indio Solari en una multitudinaria noche ricotera

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La obra de Indio Solari volvió a demostrar su vigencia y capacidad de convocatoria en una noche que colmó la Usina Cultural de Salta. Más de 1.600 personas participaron de un homenaje dedicado al universo musical de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y a la carrera solista del emblemático cantante, en una celebración atravesada por la emoción, la memoria colectiva y el fervor de los seguidores.

El encuentro comenzó con una feria temática que reunió a fanáticos y coleccionistas, y continuó con un espectáculo musical encabezado por La Bestia Pop junto a numerosos artistas invitados de la escena local, quienes interpretaron algunos de los clásicos más representativos del repertorio ricotero.

Desde las primeras canciones, el público transformó el recinto en una verdadera misa redonda. Familias, jóvenes y seguidores históricos acompañaron cada interpretación coreando las letras de principio a fin, en una muestra de la conexión que la obra de Solari mantiene con distintas generaciones.

Durante más de dos horas y media sonaron himnos como “Motorpsico”, “Vencedores Vencidos”, “Yo Caníbal”, “Perro Dinamita”, “Todo un Palo”, “La hija del fletero”, “La Parabellum del Buen Psicópata”, “Tarea Fina” y “Maldición va a ser un día hermoso”, entre otros títulos que forman parte del patrimonio cultural del rock argentino.

La propuesta contó además con la participación de más de diez músicos y cantantes invitados, que aportaron diferentes matices e interpretaciones a un repertorio que continúa vigente décadas después de su creación.

La conducción artística estuvo a cargo de Gabriela Rocca, quien acompañó el desarrollo del espectáculo con referencias a las canciones, anécdotas y reflexiones sobre el impacto cultural de una obra que trascendió generaciones y fronteras.

Uno de los momentos de mayor intensidad llegó con la interpretación de “Jijiji”, cuando el público convirtió la sala en una sola voz. El cierre, en tanto, tuvo el tono emotivo de los grandes encuentros colectivos: “Ya Nadie Va a Escuchar Tu Remera” reunió a músicos y espectadores en una despedida cargada de simbolismo.

La postal final resumió el espíritu de la velada: cientos de personas compartiendo canciones que forman parte de la historia del rock nacional y que siguen encontrando nuevas generaciones dispuestas a hacerlas propias.