El artista está alojado en el Palacio Duhau y anoche fue a comer a un selecto restaurant. Sus fans hacen vigilia en el hotel.
Bad Bunny ya está en la Argentina y su presencia genera expectativa en la previa de sus tres shows en River Plate, donde promete hacer vibrar a miles de fanáticos que colmarán el Mas Monumental el 13, 14 y 15 de febrero.
Son los primeros shows que dará luego del consagratorio show de mediotiempo en el Super Bowl y tras haber ganado tres Grammys, donde también hizo historia al consagrarse ganador del álbum del año por su trabajo en DtMF, el primer disco completamente en español en ganar la categoría.
El artista llegó en la madrugada del martes y anoche disfrutó de una cena privada en NESS, el restaurante de fuegos del chef Leo Lanussol ubicado en el corazón del barrio porteño de Núñez.
El cantante puertorriqueño se encuentra hospedado en el exclusivo Palacio Duhau, situado en el barrio de Recoleta, uno de los hoteles más lujosos de Buenos Aires y en un estricto operativo de seguridad diseñado por su equipo.
Allí se agolparon los fans en busca de lo que a esta altura parece una misión imposible: la foto con su ídolo. Sin embargo, no pierden las esperanzas y la postal es la de tantas visitas al país: la vigilia de los seguidores más acérrimos, quienes debieron conformarse con el saludo a una camioneta de vidrios polarizados.
En su primera salida en el país, Bad Bunny fue a cenar acompañado por su crew. Fiel a su estilo reservado y en línea con su conocida preferencia por mantener su privacidad, el artista eligió moverse por la ciudad completamente cubierto: lució capucha, gorra, lentes y un pañuelo que ocultaba su rostro, evitando así ser reconocido por el público y la prensa. Así se presentó en un restaurante de Núñez, donde no permitió ser fotografiado por el personal.
Los shows, que prometen una puesta en escena impactante, reúnen a seguidores de todo el país y de países de la región y marcan un nuevo hito en la carrera del artista, que ha sabido combinar éxito global con una actitud reservada fuera del escenario. Mientras tanto, el cantante disfruta de su estadía en Buenos Aires con el máximo bajo perfil, priorizando el hermetismo y el contacto exclusivo con su entorno cercano.




