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La historia de Julián: El niño vallisto que soportó 75 cirugías y ya puede volver a su hogar

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Julián tiene 8 años y pasó casi ocho meses internado en el Hospital Materno Infantil tras sufrir un gravísimo accidente con fuego en Animaná. Ingresó con el 75% del cuerpo quemado, fue sometido a 75 cirugías y recibió una atención integral e interdisciplinaria que hoy le permite volver a su casa. Desde el hospital destacaron el rol del equipo de salud y el acompañamiento incondicional de su mamá.

El responsable del área de Comunicación del Hospital Materno Infantil, Luis Ángel, compartió en FM Profesional la historia de vida de Julián, un niño de 8 años que protagonizó uno de los procesos de atención más complejos de los últimos tiempos en el centro sanitario.

El accidente ocurrió en abril del año pasado, en la localidad de Animaná, cuando Julián sufrió quemaduras gravísimas producto del fuego, que afectaron aproximadamente el 75% de su cuerpo, comprometiendo especialmente el tórax, brazos y piernas, tanto en la parte frontal como posterior. La gravedad del cuadro motivó su traslado inicial al hospital de Cafayate, desde donde se activó de inmediato el protocolo de derivación al Hospital Materno Infantil debido al nivel de complejidad que presentaba.

“El porcentaje de quemaduras ya era altísimo, pero además se trataba de quemaduras tipo A y B, de extrema gravedad, imposibles de resolver en un hospital de menor complejidad”, explicó Luis Ángel. El traslado se realizó en ambulancia desde Cafayate hasta Salta, y al arribar, Julián fue asistido de manera inmediata por el equipo de emergencias pediátricas, que trabajó para estabilizarlo y derivarlo con urgencia al quirófano.

A partir de ese momento comenzó un proceso largo y delicado que demandó una articulación permanente entre múltiples servicios del hospital. Julián ingresó a quirófano en reiteradas oportunidades —75 veces en total—, pasó por terapia intensiva, terapia intermedia y cuidados progresivos hasta lograr una evolución favorable que permitiera, finalmente, el alta médica.

“Entró prácticamente cada tres o cuatro días al quirófano durante meses. Es una cifra que habla por sí sola del nivel de complejidad y del trabajo incansable que se realizó”, señaló el responsable de Comunicación.

Durante los ocho meses de internación, Julián recibió atención de equipos de cirugía, anestesia, enfermería, kinesiología y fisioterapia, salud mental, clínica pediátrica, soporte nutricional, hematología y fisiatría. A ese abordaje se sumó la tarea fundamental de la escuela hospitalaria, que permitió que el niño no abandonara completamente su trayectoria escolar pese a las dificultades físicas y emocionales que atravesó.

“Cuando hablamos de atención integral, hablamos de todo esto: no solo curaciones y cirugías, sino acompañamiento permanente, contención emocional y presencia constante. Julián vivió en el hospital junto a su mamá, que nunca se apartó de su lado y fue una fortaleza clave durante todo el proceso”, remarcó.

El impacto emocional del caso también atravesó al equipo de salud. Con el paso del tiempo, Julián se convirtió en “uno más de la familia del hospital”, y su recuperación fue vivida como un logro colectivo. Por eso, el día del alta, el personal organizó una despedida especial en la que participaron principalmente los equipos de cirugía, quirófano y kinesiología, que trabajaron intensamente para recuperar la movilidad de sus extremidades.

Actualmente, Julián continúa su recuperación en su hogar, con seguimiento desde el hospital de Animaná y controles periódicos en el Materno Infantil. Además, se prevé el acompañamiento a distancia mediante telemedicina para evitar traslados innecesarios. “Todavía queda un camino largo por recorrer, pero hoy Julián está en su casa, y eso es una enorme alegría”, concluyó Luis Ángel.

Desde el hospital destacaron que historias como la de Julián reflejan la verdadera función de un hospital de alta complejidad: estar preparado para los casos más graves y responder con profesionalismo, vocación y trabajo en equipo para devolverles la salud y la esperanza a niños y familias que atraviesan situaciones extremas.