Desde el Sindicato de Empleados de Comercio aseguran que el esquema partido encarece traslados, complica a clientes y quedó desactualizado frente al crecimiento de la ciudad.
El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, César Guerrero, volvió a reclamar la implementación del horario corrido en los comercios de Salta y sostuvo que el sistema actual perjudica tanto a trabajadores como a consumidores.
El dirigente afirmó que una de las principales dificultades es el costo del transporte público para quienes deben trasladarse dos veces al día por la jornada partida, gasto que recae directamente sobre el salario.
Según explicó, empleados del sector le manifestaron su preocupación por el dinero que destinan diariamente a boletos y por el tiempo que insume regresar a sus hogares para luego volver al trabajo.
Guerrero remarcó además que la eliminación del trasbordo gratuito y los aumentos en el transporte agravaron la situación económica de muchas familias trabajadoras.
En ese contexto, advirtió que el uso de tarjetas de crédito para comprar alimentos y productos básicos creció de manera sostenida como mecanismo para llegar a fin de mes.
Otro de los argumentos planteados apunta al impacto sobre personas del interior que llegan a la capital para realizar trámites bancarios, médicos o administrativos y encuentran gran parte de los comercios cerrados durante la siesta.
“Hay mucha gente circulando por el centro y pocos negocios abiertos”, sostuvo.
Para el titular del gremio, Salta dejó atrás la lógica de ciudad pequeña y debe adaptarse a nuevas dinámicas comerciales, como ya ocurrió en otras capitales del país.
También recordó que durante la pandemia distintos rubros adoptaron el horario corrido y varios lo mantuvieron hasta hoy, entre ellos corralones, casas de pintura, repuesteras y locales de indumentaria.
A su entender, esa experiencia demostró que el modelo es viable y beneficioso. “Salta es una ciudad grande y como tal se la debe pensar. Están dadas las condiciones”, concluyó.




