El sector hotelero de la provincia enfrenta una fuerte presión por el aumento de costos y la caída de la rentabilidad. Empresarios advierten que algunas empresas ya aplican ajustes para sostener la actividad.
La hotelería salteña atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. El aumento sostenido de los costos operativos y la pérdida de rentabilidad comenzaron a impactar de lleno en el funcionamiento de los establecimientos, que ya adoptan medidas para evitar escenarios más críticos.
Desde la Cámara de Turismo de Salta confirmaron que algunos hoteles comenzaron a reducir jornadas laborales como una estrategia para sostener la actividad sin avanzar en recortes más drásticos.
El presidente de la entidad, Facundo Assaf, explicó que estas decisiones forman parte de un conjunto de herramientas que las empresas del sector están empezando a aplicar frente a un contexto económico cada vez más desafiante.
La situación cobró notoriedad luego de que el Hotel Salta, uno de los establecimientos más tradicionales de la capital provincial, comunicara la reducción de la jornada para parte de su personal.
Según Assaf, el problema central no está necesariamente vinculado con la llegada de turistas. De hecho, los niveles de ocupación hotelera no presentan una caída significativa en comparación con temporadas anteriores. El verdadero desafío, indicó, se encuentra en el fuerte incremento de los costos de funcionamiento.
En ese escenario, el aumento de los salarios, las tarifas de servicios y diversas tasas impacta de manera directa en la estructura económica de los hoteles. Uno de los casos mencionados es el de la tasa de bomberos, que —según señalaron desde el sector— registró subas superiores al 300% en la renovación anual.
Para los empresarios, esta combinación de factores deteriora la rentabilidad y obliga a implementar medidas como la reducción de jornadas o la reorganización del trabajo dentro de los establecimientos.
El panorama genera preocupación hacia adelante. Desde la Cámara de Turismo advirtieron que, si el contexto económico no mejora, podrían profundizarse las dificultades en el corto plazo.
Incluso, Assaf reveló que a comienzos de este año ya se registraban señales de alarma en el sector: al menos tres hoteles evaluaban iniciar procesos de cierre ante la imposibilidad de sostener sus operaciones.
Según explicó, muchas empresas todavía arrastran pérdidas de temporadas anteriores, lo que limita su capacidad financiera para absorber los aumentos de costos y continuar operando con normalidad.




