Durante años, un misterioso estandarte aparecía frente al altar de la iglesia de San Antonio de los Cobres. Era una pieza colorida, trabajada en madera y con detalles que reflejaban la identidad de la Puna. Nadie sabía quién estaba detrás de aquel gesto.
El autor era Javier López, artista plástico de Salta Capital, quien durante mucho tiempo llegaba en silencio, dejaba su obra y regresaba a casa sin buscar reconocimiento.
Hoy, después de 15 años de peregrinación, su historia comienza a conocerse. Javier se convirtió en uno de los artistas que acompaña y llena de color el camino de los Peregrinos de la Puna.
Con sus manos talla la madera, incorpora guardas originarias y utiliza los colores de nuestra tierra para crear cada estandarte.
Para Javier, cada pieza representa mucho más que una obra artística: es una manera de expresar su fe, una promesa y su devoción por el Señor y la Virgen del Milagro.
Su historia forma parte de esas pequeñas grandes historias que aparecen a lo largo del camino del Milagro.
Porque algunos peregrinan con sus pasos. Javier también lo hace con sus manos, dejando en cada color una parte de su alma.




