Al menos 20 adolescentes y 120 familias están afectadas. Buscan implementar un plan piloto provincial para frenar el avance del consumo problemático en la zona.
En la localidad salteña de Coronel Juan Solá – Morillo, la preocupación por el creciente consumo de sustancias tóxicas entre adolescentes obligó a la realización de una reunión interinstitucional de urgencia. El encuentro convocó a autoridades de salud, educación, fuerzas de seguridad y representantes de comunidades originarias, para abordar un escenario tan inquietante como inédito: el uso de nafta y alcohol etílico como drogas recreativas.
El interventor de la localidad, Marcelo Córdova, advirtió que la situación es crítica. “Nos plantearon cómo los chicos accedían a la nafta, muchas veces robándola de los tanques de motos de su propia familia. También detectamos que mezclan alcohol etílico con jugos, lo que desencadena cuadros de descontrol, violencia y daño físico”, describió.
Según datos del sistema de Atención Primaria de la Salud, entre 14 y 20 adolescentes presentan consumo problemático, mientras que unas 120 familias (el 5% de la población local) están directamente afectadas por esta problemática.
Como respuesta, Córdova adelantó que se trabaja en la elaboración de un plan piloto provincial, que será presentado este viernes ante autoridades del Gobierno. El proyecto contempla tres etapas: una de intervención urgente para quienes ya consumen, otra de control territorial —incluyendo un trabajo conjunto con la policía comunitaria— y una tercera de prevención y regulación, enfocada especialmente en el control de la venta de alcohol etílico.
El funcionario adelantó que, si el plan muestra resultados positivos, podría replicarse en otros municipios con problemáticas similares. La situación de Morillo, sin embargo, funciona hoy como alerta temprana de una realidad que puede estar latente en otros rincones del norte salteño.




